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Primero, los aspectos básicos. El whisky es una bebida que se elabora destilando una mezcla fermentada de cereales, agua y levadura. El licor resultante se añeja en barriles de roble y posteriormente se mezcla con agua y/o varios ingredientes adicionales. Los cereales y los tipos de barricas que se utilizan, los períodos de añejamiento y la adición posterior de otros licores o aromas son variables que acaban afectando al producto final.

¿Sigues ahí? Muy bien, pues sigamos.

Cereales en vaso

La mezcla de cereales, que es la materia prima del whisky, suele estar compuesta por trigo, cebada, maíz y centeno.

El porcentaje de los varios cereales determina principalmente el tipo de bebida resultante. El Bourbon, tradicionalmente elaborado en los EE. UU., debe estar hecho de una mezcla compuesta de un 51% de maíz. En el caso del whisky de centeno, la mezcla deberá tener un mínimo de un 51%. El whisky hecho con un 100% de maíz recibe el nombre de moonshine (luz de luna).

Cada país tiene sus propias normativas, lo cual es un factor importante a tener en cuenta cuando se usa la misma terminología en un mundo cada vez más globalizado. El Scotch whisky o whisky escocés, según la ley del Reino Unido, es aquel whisky elaborado en Escocia bajo un criterio concreto, e incluye tanto el whisky de malta escocés (elaborado solo con agua y cebada de malta en una única destilería en alambiques, donde se destila en lotes en vez de hacerlo de manera continuada) como el whisky de grano escocés (elaborado con agua y una amplia variedad de granos en una sola destilería en alambiques).

Por ley, todos los whiskies elaborados en Escocia deben denominarse «Scotch Whisky». Ten en cuenta que una cosa es hablar de una sola destilería y otra hablar de whisky de un solo barril. La denominación Blended whisky, por otro lado, es una mezcla de diferentes whiskies, que mezclados, crean un sabor complejo; podría tratarse de whiskies diferentes de la misma destilería o de varias destilerías. La mayoría de whiskies comerciales responden a esta denominación.

Whisky, con turba o sin ella

Los cereales que se usan en el whisky pueden ‘maltearse’, lo que significa que se han elaborado para que germinen. El uso de cereales‘malteados’ (principalmente la cebada), y especialmente la manera en que se detiene la germinación, influye significativamente en el sabor del producto final.

El proceso de ‘maltear’ puede detenerse secando el grano con humo directo o aire caliente durante unas horas. Cuando se seca con humo, el grano retiene parte del aroma ahumado, que a su vez penetra en el licor destilado. Dado que el humo se genera tradicionalmente a partir de la turba (materia terrosa de los páramos), algunos whiskies están, lo que se diría, turbados, eso es, que tienen notas ahumadas en su sabor. Este es el componente más reconocible del sabor del whisky y, como sucede con cualquier aroma potente, a uno le encanta o, por el contrario, lo odia. No hay término medio. Algunos whiskies escoceses, como los de la isla de Islay, son famosos por ser ‘turbados’, aunque no todos los whiskies escoceses lo son.

Por otro lado, los whiskies irlandeses lideran la lista de whiskies no turbados, ya que en su casa, tradicionalmente, secan los cereales en un horno con aire caliente. Si deseas profundizar todavía más, prueba el whisky de alambique, una variedad típica irlandesa sin turbar y elaborado con cebada parcialmente malteada y parcialmente no, y que por lo tanto tienen un aroma todavía más delicado.

Por último, es importante tener en cuenta que los barriles, especialmente cuando se carbonizan, también ofrecen matices ahumados (pero no turbados) a medida que envejecen.

¿Cuál es la manera de beberlo correctamente?

A estas alturas ya deberías poder moverte por el menú de un bar de whiskies sin sentirte totalmente perdido. Pero, ¿qué hay del consumo casero? ¿Cuál es la mejor manera de servir el whisky, y en qué tipo de vasos?

Hay cierto consenso entre los expertos al respecto de un par de aspectos. Primero, que beber whisky puro (o con unas gotas de agua) nos permite saborearlo tal y como está pensado que se saboree. En segundo lugar, que beberlo puro, con un poco de agua o incluso hielo, es una cuestión de gusto personal y, por lo tanto, no debería ignorarse. Tiene sentido, ¿no? El problema es el hielo que, muchos dicen, adormece los aromas más sutiles del whisky y, al deshacerse, diluye su espíritu irremediablemente.

Nuestro consejo es beberlo puro o, como máximo, con unas gotas de agua. En cuanto al recipiente, un vaso en forma de tulipán aumenta los aromas y te permite arremolinar el líquido y airearlo, lo cual abre los aromas, tal y como sucede con una copa de vino. Los vasos de vidrio suelen ser demasiado grandes (salvo que añadas hielo) y son demasiado anchos para contener los aromas.

Esta es solo una guía, claro está, y no hay una manera ‘incorrecta’ de disfrutar del whisky. Eso sí, escojas el modo que escojas, cuando se trata de brindar sigue la tradición gaélica y di: Sláinte!


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