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La mera mención de estos dos términos ya es suficiente para que a un trabajador de oficina de cualquier rincón del mundo le entren escalofríos. Pero si dejamos los estereotipos a un lado, la realidad no tiene por qué ser tan deprimente o siniestra como a veces parece.

Hoy es fácil olvidar que, al principio, los cubículos se introdujeron no solo para apretujar a los trabajadores los unos contra los otros en pequeños espacios, sino que la finalidad consistía en contribuir a generar una mayor eficiencia e incluso un mayor nivel de satisfacción laboral. Y aún con toda la mala prensa que tienen, la realidad es que hay cubículos… de cubículos.

Una empresa que es notoria por sus avances en este campo es Okamura, marca japonesa de mobiliario de oficina cuya presencia en premios de diseño internacional es ya habitual. Su gama Muffle es todo un ejemplo. Lo que a simple vista parece un cubículo tradicional es, de hecho, una innovación tecnológica realizada con materiales especialmente diseñados para minimizar las distracciones acústicas y en colores que contribuyen a reducir el estrés. Más aún, los cubículos se han adaptado para crear espacios colaborativos para sesiones de lluvia de ideas y están dotados de sofás o mesas adicionales integradas en el contexto del cubículo.

Si la empresa en la que trabajas no puede invertir en innovaciones mobiliarias de oficina japonesas, puedes enlistarte al creciente ejército de rebeldes interesados en la ‘transformación de cubículos’ de YouTube.

Ah, y apúntanos también al cubículo de playa, por favor.

Fotos via okamura.com


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