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Los Países Bajos no habían visto ningún diseño tan exuberante de zapatos desde aquellos días en que los zuecos amarillos dominaban el panorama del calzado holandés. No obstante, si de Jochem Grund depende, esto está a punto de cambiar. Grund es el propietario de Mascolori, una marca de zapatos y accesorios conocida por sus diseños extravagantes y que están dando mucho que hablar últimamente. Charlamos con él en su oficina del centro de Rotterdam y aquí está su historia.

El nacimiento de la marca

Lo que empezó como una broma hace siete años, se ha convertido en una marca de éxito que ha llegado incluso hasta la puerta del Palacio de Noordeinde durante la presentación del nuevo gobierno, cuando el vice-primer ministro Hugo de Jonge presumió sus zapatos floreados. “La mitad del país pensó que le quedaban geniales, mientras que la otra mitad lo miró con estupefacción”, nos cuenta Grund sonriente. Lo que está claro es que la publicidad no dañó la marca, cuyas colecciones de zapatos vibrantes para trabajar, para hombres y mujeres, se diseñan en Rotterdam y se elaboran artesanalmente en Porto (Portugal).

Volvamos al ‘chiste’. Cuando Grund se fue a vivir a España por amor hace 9 años, se enamoró también de una marca de zapatos española. Esta última historia de amor perduró, ya que cuando volvió a los Países Bajos, Grund empezó a importar la marca a través de un sitio web improvisado, solo por diversión. “El caso es que empezaron a venderse, y sin publicidad alguna”, nos dice. “En ese momento nos dimos cuenta de que habíamos dado con algo especial”.

Después de unos años, Grund y su socio de entonces estaban preparados para algo más ambicioso. “Preguntamos a la marca española si podían crear unos zapatos, cuyo diseño estuviera basado en el mural ‘Horn of Plenty’ que adorna el techo del nuevo mercado de Rotterdam, obra de Arno Coenen e Iris Roskam. Fue nuestra primera colaboración con artistas, y tuvimos que descubrir cómo imprimir el diseño en el cuero. Fue tal aventura que acabamos lanzando nuestro propio modelo”.

Lo que viene después es un curso intensivo en creación de zapatos que llevó a Grund a sumergirse en la industria del calzado artesanal y tradicional de Porto. “Aprendí el idioma y me puse en contacto con artesanos locales”, recuerda Grund. “Yo tengo formación en trabajos sociales, y jamás me hubiera imaginado que iba a acabar en el mundo de la moda. Siempre me habían gustado los diseños atrevidos, empezando por las botas de combate de color lila que acostumbraba a llevar de joven. Ahora continúo haciendo lo que me hace feliz: comunicarme con una gran cantidad de gente diferente”.

“Colaboramos con artistas increíbles y organizamos eventos divertidos que giran alrededor de la música y el arte. No me interesan las tendencias del año que viene, sino más bien deseo saber si se celebra un evento interesante y dónde, como por ejemplo el Festival de Jazz del Mar del Norte, y entonces nos ponemos a pensar qué podemos crear con el tema ‘jazz’ y a qué artistas podemos implicar en el proyecto. O creamos un zapato especial por el 25 aniversario del legendario Hotel New York, o bien un zapato tulipán para los Jardines Keukenhof. Nuestros zapatos siempre empiezan con una historia por contar”.

Nuestros zapatos son un poco más chic que la típica camisa de flores, pero viene de ese mismo deseo de hacer una declaración de estilo. ”– Jochem Grund

Nos mantenemos firmes y con estilo

Grund ve a los fans de sus zapatos medio neerlandeses medio portugueses como una comunidad de “mascoloristas”, y no solo como clientes. “Entre ellos hay un gran número de gente que actúa sobre un escenario, y muchos otros que no se atrevieron a destacar cuando eran más jóvenes. Nuestros zapatos son un poco más chic que la típica camisa de flores, aunque viene de ese mismo deseo de realizar una declaración de estilo. Tenemos mucho cuidado a la hora de mantener un equilibrio, porque mientras por un lado son chillones, por el otro tienen que tener clase, ser hechos a mano, artesanalmente, con materiales bonitos y de la más alta calidad”, relata.

Grund todavía no ha terminado de explicar historias; ni mucho menos. Mascolori, una palabra híbrida del español Mas (más) y el italiano colori (colores), cuenta ahora con dos tiendas físicas, aunque tiene mayor presencia online.

“Lo más genial de todo es que, con nuestra tienda online, podemos tener mascoloristas en todo el mundo”, admite Grund. “Sería genial que alguien en Moscú, Brooklyn o Pekín me escribiera y me dijera ‘Tengo una historia interesante y deseo explicarla en un zapato’. Volaría dónde fuera y crearíamos juntos el modelo”.


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