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Los Óscar se celebran este mes y, por lo tanto, ya podemos apostar con seguridad que se hablará mucho de las cintas a las que la Academia les robó el premio o a las que de algún modo, olvidó. La cuestión es la siguiente: que los Premios de la Academia ignoren grandes películas ya es prácticamente una tradición. Aquí tienes nuestra lista de las mejores cintas que jamás recibieron la estatuilla de oro…

Toy Story 2 (1999) – Probablemente no sea justo decir que la primera secuela de Pixar fue “ignorada”. No obstante, la ausencia de una categoría llamada Mejor película animada en los Oscar (que no se hizo realidad hasta 2001) significó que la segunda aventura de Woody y Buzz solo recibiera una sola nominación (Mejor canción original), y que encima perdió ya que el premio se lo llevó la cinta Tarzan de la compañía Disney. Hoy continúa siendo la mejor película de Pixar que la Academia nunca llegó a premiar, ¡aunque Woody y Buzz sí fueron elegidos para presentar el evento ese mismo año!

Psicosis (1960) – Alfred Hitchcock, considerado uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos, jamás llegó a ganar el Óscar a Mejor director. Su famosa cinta Psicosis (1960) no llegó ni a ser una de las cuatro nominaciones que recibió a lo largo de su carrera. Esta película se une a la lista de clásicos de Hitchcock que se marcharon con las manos vacías, y que incluye títulos como Pájaros, Vértigo, La ventana indiscreta e Intriga internacional. Hitchcock, eso sí, recibió el 1968 un premio especial por su dilatada carrera. Su breve discurso y tosca expresión lo dijeron todo.

Memento (2000) – Dada la manera tan especial en que se narra la revolucionaria película de Christopher Nolan, todavía actualmente continúa siendo un misterio por qué Memento no ganó el Óscar ni a la Mejor edición ni al Mejor guión original en el 2001. La cinta ganadora ese año, La caída del halcón negro, hizo feliz a una estrella, Josh Hartnett, que inició y terminó él solo una extraña ovación.

Drive (2011) – Una de las películas más adoradas de la década de los 2010 fue objeto de auténtico escándalo cuando se le negó la nominación a Mejor película en 2012. Muchos comentaristas creyeron que la Academia favoreció la «fórmula Oscar» a través de la cual prestigiosos dramas tienen muchas más opciones de ganar premios que otras películas con grandes dosis de sexo o violencia. La omisión ese mismo año de la película de Steve McQueen, Shame, demostraría esta teoría.

Amélie (2001) – Por increíble que pueda parecer, la obra maestra de Jean-Pierre Jeunet perdió en cinco categorías en la entrega de los Óscar de 2001, lo que puede parecer especialmente asombroso en la categoría de Mejor película extranjera, premio que fue a parar a la cinta bosnia El último día. Más tarde, en una entrevista de 2015, Jeunet culpó a Harvey Weinstein de haber manipulado tanto el sistema de voto durante los años 90 que, al final, los votantes decidieron boicotear sus películas.

The Shawshank Redemption (1994) (Cadena perpetua en España; Sueño de fuga en Venezuela, Colombia, Chile, México y Perú; y Sueños de libertad en Argentina)– Aunque este drama carcelario suele aparecer en todas las listas de «Mejores películas de todos los tiempos», The Shawshank Redemption ganó muy pocos premios. Lo cierto es que la película tuvo un poco de fracaso durante su estreno, y lo fue a causa de mil razones, que van desde un título demasiado vago a un tema excesivamente deprimente. De hecho solo ganó popularidad en vídeo después de haberse hecho famosa por no haber recibido el Oscar por ninguna de sus siete nominaciones.

Las películas de Harry Potter (2001-2011) – Si por un lado es cierto que los éxitos de taquilla difícilmente acaban siendo objeto de interés para la Academia (ahondaremos en eso más tarde), por el otro no deja de ser sorprendente que ninguna de las siete películas que conforman la multimillonaria serie de cintas de Harry Potter se haya llevado nunca ningún premio, ni por sus efectos especiales, ni por su banda sonora, ni por su vestuario, ni por el maquillaje, ni por nada. Desde un punto de vista técnico, la serie fue una proeza extraordinaria en la que, durante toda una década, participaron algunos de los mejores creadores del sector para conseguir que algunas de esas escenas acaben recordándose mejor y durante más tiempo que muchas otras pertenecientes a películas que sí triunfaron en los premios.

Érase una vez en América (1984) – Muchas de las películas de esta lista cuentan historias duras y difíciles sobre perder un Oscar, o varios, pero muy pocas han sufrido tanta desgracia como esta obra maestra de Sergio Leone, ¡la cual no recibió ni una sola nominación! El estreno inicial fue una versión autorizada por los estudios cinematográficos en la que el mismo Leone no se vio implicado, y que la llevó a ser un fracaso tanto en las taquillas como a ojos de los críticos. Más tarde se estrenaron otras versiones más cercanas a la visión del director, que sí fueron aclamadas por los amantes del cine.

El resplandor (1980) – Lo que realmente es increíble acerca del legado de esta obra seminal del género del terror de Stanley Kubrick es hasta qué punto divide la opinión de los espectadores. Para algunos, es un trabajo visionario que ha inspirado a otros cineastas hasta día de hoy (Spielberg la mencionó el año pasado en Ready Player One), mientras que para otros es una historia superficial con apenas relación alguna a la novela de King. Con respecto a los premios, la cinta atrajo muy poco interés, no recibió ninguna nominación a los Óscar y solo dos nominaciones en los Premios Razzie (que «celebran» las peores películas del año).

Escándalo americano (2013) – Sobre el papel, esta historia de David O. Russell que gira alrededor de dos artistas de la estafa (Amy Adams y Christian Bale) que se ven obligados a trabajar para el FBI tendría que haber sido una de las favoritas para un Oscar: estaba basada en hechos reales, el reparto estaba plagado de estrellas e incluía un Bale totalmente transformado, que incluso llegó a engordar 20 kg para poder hacer este papel. Diez nominaciones parecían indicar un éxito seguro. No obstante, 12 años de esclavitud y Gravedad salieron triunfantes, mientras que Escándalo americano volvió a casa con las manos vacías.

El Universo Cinematográfico de Marvel (2008-actualidad) – Una crítica recurrente de los Óscar es que raramente premia películas que gozan de gran popularidad entre el público. A pesar de muy probablemente haber cambiado el concepto de cine de masas desde que Iron Man debutó en 2008, ninguna otra película UCM ha ganado un Oscar en ninguna categoría (para los que lleven la cuenta, el Universo de DC sí ha ganado un premio… al Mejor maquillaje por Escuadrón suicida). No obstante, ¿quién sabe?, ¡quizás la popularidad de Pantera negra e Infinity War puede hacer que este 2019 sea el año definitivo de Marvel!

Los siete samuráis (1954) – La película de samuráis de Akira Kurosawa es uno de los pilares del cinema occidental de todos los tiempos, tanto directamente (vía remake Los siete magníficos) como indirectamente (se cree que sirvió de inspiración a La Guerra de las Galaxias, Mad Max: Furia en el camino, Bichos: Una aventura en miniatura y muchas otras). A pesar de su perfección, seguro que la aversión a las películas subtituladas es lo que acabó impidiendo que la película recibiera el reconocimiento que más tarde sí obtuvo de otras fuentes.

Clerks (1994) – La maravilla en miniatura de Kevin Smith, que costó menos que el presupuesto del catering de la mayoría de películas filmadas en un estudio, fue uno de los iconos de la cinematografía independiente. A pesar de ganar premios en Cannes y Sundance, la película jamás llegó al mundo de los Óscar. El humor con clasificación R pocas veces ha sido apreciado por la Academia, siendo quizás esta la razón por la cual tres años más tarde los premios también esquivaran otra película del mismo Smith, también adorada por la crítica, titulada Persiguiendo a Amy.

 

The Master (2012) – Mirar este tenso drama acerca del vínculo entre ex-marinero subido de tono (Joaquin Phoenix) y el líder de un culto (Philip Seymour Hoffman) es ser testigo de un duelo de actuaciones entre dos de los mejores actores de su generación. A pesar de que ambos recibieron sendas nominaciones (junto a su magnífica compañera de reparto, Amy Adams), y de que la película a menudo ha estado considerada una de las mejores de su década, tanto los Óscar como los Globos de Oro la ignoraron.

Taxi Driver (1976) – Todas las películas de Martin Scorsese menos una se han quedado sin Oscar a la Mejor película o al Mejor director, a veces en el último momento. Sin embargo, lo más sorprendente de todo es que su cina de 1976, Taxi Driver, se marchara de los Óscar con las manos vacías, lo cual puede resultar especialmente extraño dada la influencia que esta película acabaría teniendo en el cine en general. El mismo Scorsese acabó ganando el premio al Mejor director en 2007 por Los infiltrados, lo cual lo hizo subir al escenario para recoger la estatuilla bromeando “¿podrías volver a comprobar el sobre, por favor?”

Carol (2015) – El cine LGBTQ+ siempre ha mantenido una relación complicada con la Academia. El drama Carol era una de las favoritas, pero al final se quedó sin nominaciones ni al Mejor director ni a la Mejor película, lo cual no deja de ser especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que la segunda de estas categorías podía haber tenido hasta 10 nominaciones ese año, de las cuales solo se escogieron 8. Estrellas como Cate Blanchett y Rooney Mara fueron nominadas por sus interpretaciones, pero ambas se quedaron sin estatuilla, lo que despertó especulaciones sobre si dichas decisiones estaban motivadas por algún prejuicio contra la temática de la película.

El club de la pelea (1999) – La primera norma de El club de la pelea es… ¡no ganes ningún premio! La sátira violenta de principios de siglo de David Fincher ha tenido un profundo impacto en la cultura pop de los últimos 20 años. No obstante, la mirada oscura y sanguinaria de la película fue demasiado para la Academia, que le concedió una solitaria y poco exitosa nominación a Mejor edición de sonido. De hecho, los primeros trabajos del director David Fincher a duras penas motivaron a los votantes, ya que solo recibió nominaciones para materiales más aptos para premios de masas como La red social y El curioso caso de Benjamin Button.

Haz lo correcto (1989) – Esta es la única película en esta lista que ha dado nombre a una calle. El drama altamente racial de Spike Lee es tan vital y excepcional 30 años después como cuando se estrenó. Percibida como controvertida en su momento, la cinta recibió dos nominaciones pero ningún premio, y fue defendida sobre el escenario de la gala de los Óscar por la mismísima Kim Basinger, que recriminó públicamente a la Academia que hubiera ignorado una película que contaba “la mayor de las verdades”.

La ciudad de Dios (2002) – De manera insólita, este drama brasileño se convirtió en una de las pocas películas en lengua extranjera que no recibió ninguna nominación a Mejor película en lengua extranjera, aunque sí lo hizo en otras categorías. A pesar de no ganar ninguna estatuilla, La ciudad de Dios dio pie a la creación de una aclamada serie de televisión y una secuela que demostraron que la audiencia la recordaba, aunque la Academia no lo hubiera hecho.

The Truman Show: Historia de una vida (1998) – Igual que otros de los listados como Tom Cruise y Will Smith, el appeal comercial de Jim Carrey ha significado que algunas de sus interpretaciones más sobrias hayan paso desapercibidas. Entre estas debemos destacar una de sus mejores películas hasta la fecha, el increíblemente profético drama que, inexplicablemente, fue ignorado por todos los premios importantes y no triunfó en ninguna de las tres categorías en las que fue nominado. Carrey estuvo presente en la entrega de premios de ese mismo año para presentar el premio a la Mejor edición e hizo una divertida referencia al hecho de no haber recibido jamás ninguna nominación a Mejor actor.


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