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Techos en forma de bóvedas y paredes llenas de libros no hacen una biblioteca. De hecho, todo lo que necesitas son unos cuantos buenos libros, quizás algunas estanterías, y alguien que lo vaya cuidando todo. Eso es justamente lo que estas pequeñas bibliotecas y estos creativos conceptos de préstamo de libros ofrecen, con el objetivo global de ofrecer a todas las personas el placer de la lectura, independientemente de quién sea y dónde esté.

Bibliotecas Biblioburro en Colombia

La Biblioburro en Colombia seguramente sea muy diferente a todas las demás. Inaugurada por Luis Soriano, el concepto es tan sencillo como brillante: burros, libros y fomentar el amor por la lectura. “Era la única persona de mi comunidad que tenía libros,” explicó Soriano a la BBC en una entrevista. Los 70 libros que tenía, que iban desde textos de historia y geografía a diccionarios y obras literarias, formaron la primera y original Biblioburro.

Preocupado porque los niños de su localidad no tenían libros con los que aprender, Soriano se subió a su burro para distribuir los libros por las casas llevándolos en sacos especialmente adaptados para ello. 20 años más tarde, soriano tiene una colección de 3000 libros, y 1700 más para niños. Junto con una ‘flota’ de bibliotecarios, Soriano viaja con sus burros por las escuelas locales del departamento de Magdalena, a lo largo de la costa caribeña colombiana, distribuyendo sus libros y contribuyendo a la educación de los alumnos de la zona.

Biblio motocarro en Italia

El maestro jubilado Antonio La Cava tiene su propia y más moderna versión del concepto de biblioteca y burro de Luis Soriano. Él la llama Biblio moto carro (que es una maravillosa palabra que no precisa traducción alguna). Desde su elegante fundador, La Cava, a su pequeño triciclo motorizado, la Biblioteca moto carro tiene un toque de estilo combinado con sentido del humor.

La Cava viaja por toda Italia, cubriendo una distancia de entre 200 y 300 km diarios, repartiendo libros a comunidades remotas en su triciclo Ape 500 reconvertido, en el que transporta hasta 1000 libros. La Cava lleva haciendo esto durante 20 años, misión que le ha permitido recorrer un viaje de más de 180 mil kms por pequeños pueblitos y aldeas, distribuyendo libros a niños en edad escolar para que los lean y aprendan.

Little Free Libraries Around The World

El concepto no podría ser más sencillo ni más ingenioso: inaugurada en 2009 por Todd H. Bol, la Little Free Library es una “organización sin ánimo de lucro que inspira el amor por la lectura, crea comunidad(es) y genera creatividad.” Y lo hace a través de animar a vecindarios enteros de todo el mundo a intercambiar libros que gente ha previamente depositado en un pequeña biblioteca de madera, que a menudo ha sido construida para ello, y que a veces solo guarda un puñado de libros. Los llamados ‘asistentes’ de la Little Free Library ayudan a otras personas a crear bibliotecas, y actualmente aseguran estar representados en 91 países.

Una biblioteca en un árbol en los EE. UU.

Aunque la mayoría de bibliotecas de la Little Free Libraries guardan rasgos en común, todas ellas no son iguales. Un destacable ejemplo de una de las mejores y más insólitas es la biblioteca creada por la bibliotecaria Sharalee Armitage Howard en un álamo de 100 años de edad que hay en su localidad natal de Coeur d’Alene, Idaho, (EE. UU.). El árbol tenía que ser arrancado por completo, pero Howard transformó sus restos en una encantadora Little Free Library. Su atractivo tejado inclinado y su puerta/ventana de guillotina son elementos de diseño de inspiración que complementan las atracciones principales: el maravilloso árbol ancestral y su colección de libros gratuitos.

Bibliotecas en cabinas telefónicas del Reino Unido

Con su llamativo color rojo, sus techos ligeramente redondeados y su diseño de caja alargada, las cabinas telefónicas británicas han sido durante décadas uno de los rasgos más característicos y carismáticos del Reino Unido. La original fue diseñada en 1924 y casi un siglo más tarde, ahora que la mayoría se han visto desplazadas por los teléfonos móviles, se han convertido en bibliotecas. En 2010, apareció una en el pueblo de Marton cum Grafton, en el condado del Norte de Yorkshire, y ahora han ido haciendo acto de presencia por todo el Reino Unido, algunas de ellas gestionadas por usuarios o bien por voluntarios. BT, la compañía telefónica que es propietaria de la flota de cabinas telefónicas rojas, se ha integrado al proyecto Adopt a Kiosk que, siguiendo el concepto de las micro bibliotecas, ha convertido 10 cabinas de la localidad de Cheltenham en mini galerías de arte.

. [Photo: Matt Brown/Flickr]

Karo Literaturpavilion aus Bierkästen en Alemania

Si ciertos estudios de investigación sobre el consumo per cápita no nos engañan, el estereotipo de Alemania como “nación de amantes de la cerveza” es pura realidad. Por este motivo, algunos creen que el hecho de que una de las bibliotecas arquitectónicamente más inspiradora de todas sea la así llamada Literatur pavillonaus Bierkästen, que literalmente significa “pabellón literario hecho de cajas de cerveza”.

El pabellón, no obstante, ya no está hecho de cajas de cerveza, ya que dicha construcción fue una edificación temporal construida por miembros de la comunidad de Magdeburg (Alemania) basada en un modelo de futuro pabellón a construir en el mismo punto en el que se derribó una antigua biblioteca. La biblioteca de cajas de cerveza fue el sitio donde se ubicó una colección de libros y en 2005 se celebró un festival literario de 2 días de duración. Hoy los visitantes encontrarán el pabellón permanente, diseñado por Karo Architekten y hecho de piezas prefabricadas de un edificio derribado que funciona como biblioteca de intercambio gratuito de libros al aire libre, y en la que encontrarás libros en estanterías del pabellón encima de una agradable terraza de madera y una bonita extensión de césped.  [Foto: © Karo Architekten]

La biblioteca sin normas en Filipinas

«SIN NORMAS» no es lo primero en lo que uno pensaría cuando entra en una biblioteca. De hecho, en el mundo de habla inglesa, es muy habitual ver en las bibliotecas señales en las que se indica «Prohibido hablar» o «Silencio». Pero aquí es diferente. En esta biblioteca de Filipinas se advierte de manera abierta y con orgullo que existe una política de «Sin normas», tal cual y en una señal escrita en mayúsculas para que todo el mundo pueda verla. Es la creación de Hernando ‘Nanie’ Guanlao, el cual ha convertido su humilde casa de Manila en una biblioteca llamada Reading Club 2000, que cualquier persona podrá visitar, mirar libros y tomarlos prestados. Todo empezó cuando Guanlao encontró una colección de libros en su hogar de niñez y decidió ponerlos a disposición de los niños del colegio de la localidad. Tras tenerlos expuestos en una librería en el exterior de su casa, la gente empezó a venir y a dejar sus propios libros. Rápidamente se quedó sin espacio y amplió el muestrario en el interior de su casa, transformándola en una biblioteca.

The Multicultural, Multilingual Garden Library en Israel

Creado para emigrantes y solicitantes de asilo, la Garden Library de Tel Aviv solo tiene unos 3500 libros, pero es un claro recordatorio del poder de la palabra escrita. La biblioteca alberga libros en 16 idiomas (incluido el árabe, el nepalí y el hindi) y cuando los usuarios devuelven un tomo se les pregunta qué siete términos de emociones mejor describen el libro que acaban de leer, como por ejemplo, ‘divertido’, ‘aburrido’, ‘extraño’ etc. Luego, los bibliotecarios identifican cada uno de los libros y lo colocan en una estantería en función de la última clasificación recibida, lo cual añade al libro una cierta sensación de transitoriedad. Fundada en 2009 y originalmente concebida como temporal, la Garden Library es hoy el punto de encuentro de una comunidad muy vital, un centro cultural y educativo, liderado y coordinado por las mismas personas a las que el proyecto pretende apoyar: emigrantes y solicitantes de asilo. [Foto: ©Yoav Meiri Architects]

Los Paraderos Paralibros Paraparques (PPP) en Colombia

Con su distintivo y sobredimensionado motivo amarillo ‘P’, sus asientos y techos rojos, más las importantes estanterías amarillas repletas de libros, Los Paraderos Paralibros Paraparques (PPP) son cada día más populares en algunos barrios de la capital, Bogotá. Creadas hoy hace una década, cada PPP contiene unos 300 libros (para niños y adultos) que están a disposición de los usuarios para que puedan tomarlos prestados o leerlos en el parque. Cada biblioteca está abierta durante solo 20 horas semanales y ofrece préstamo de libros y lecturas en el parque, como parte de un proyecto de la Secretaría de Cultura de Bogotá en alianza con la organización Fundalectura. [Foto: Los PPP]

Mención honorífica: La biblioteca pública abierta de Austria

Nadie está totalmente seguro, pero se cree que la primera biblioteca pública abierta moderna que apareció (y eso significa fuera de los confines de las instituciones tradicionales) fue la creada por Michael Clegg y Martin Guttmann en 1991, con la que se re conceptualizó la ‘biblioteca’ cambiando radicalmente las normas. Simplemente colocaron 3 librerías de madera con frontales de plástico transparentes alrededor de Graz (Austria), creando así su concepto exclusivo de offene Bibliothek (biblioteca pública abierta). Efectivamente, crearon la noción de biblioteca de la comunidad local en las que los residentes trajeron y tomaron libros prestados sin ningún tipo de registro y sin la necesidad de ser titular de ninguna tarjeta de biblioteca.  Aunque sus originales bibliotecas públicas abiertas eran temporales y ya no existen, de un modo u otro Clegg y Guttmann han inspirado la creación de miles de micro bibliotecas parecidas en todo el mundo. [Foto: The Open Public Library]

 


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