Ediciones
Desplaza

Una tabla de quesos es la pieza central perfecta para cualquier reunión durante estas festividades. Pero crearla, sin embargo, puede llegar a intimidar.  ¿Qué quesos escoges, cómo los sirves y con qué los combinas? No te preocupes, amante del queso, porque la maestra Erika Kunick está aquí para desglosarte los aspectos básicos de la tabla de quesos perfecta y garantizarte una creación inmaculada.

Empecemos con lo que vas a poner en la tabla.

Cómo comprar el queso

Los mejores quesos vienen de las queserías más especializadas, aunque también puedes encontrar algunos de los mejores en tu tienda local. La clave es saber qué deseas comprar antes de salir de casa.

Piensa en estos tres tipos de quesos: Una buena tabla de quesos deberá tener como mínimo tres tipos diferentes de sabores y texturas. Por ejemplo, a mí me gusta comprar un queso cremoso, otro más seco y luego algún otro ‘divertido’. No compres más de seis tipos de queso diferentes; el exceso de variedad puede resultar abrumador.

 Consulta con el quesero: En vez de intentar navegar por el mostrador de la quesería a modo de aventura, solicita a algún quesero experto que te oriente. Ellos siempre saben qué quesos son los mejores y tienen las mejores recomendaciones para acompañamientos y maridajes.

Prueba antes de comprar: No tengas miedo de pedir una pequeña muestra antes de comprar. Los queseros estarán encantados de dejarte probar su queso (incluso en los supermercados). A medida que vayas degustándolos, explícales qué es lo que te va gustando y lo que no, para que de este modo puedan guiarte y tú puedas escoger los mejores quesos para tu tabla.

Compra un total de 55 gramos de queso por persona: Esto garantizará que todos tengan suficiente queso para disfrutar, pero sin comer demasiado antes de la cena. Si la tabla de quesos es el plato principal, entonces aumenta la cantidad total de queso a entre 85 y 115 gramos por persona.

Prepara un buen maridaje: Combina los quesos con algo dulce, algo crujiente y algo jugoso también. Los maridajes dulces, como conservas y miel, contrarrestan el sabor salado del queso, mientras que los aperitivos crujientes como las tostaditas de nueces y las galletas ofrecen un contraste en la textura. Por último, los acompañamientos jugosos, como las aceitunas y las uvas, limpian el paladar entre queso y queso.

 

Dit bericht bekijken op Instagram

 

Een bericht gedeeld door Chicago’s Cheese Preacher (@cheesesexdeath) op

 

Dit bericht bekijken op Instagram

 

Een bericht gedeeld door Chicago’s Cheese Preacher (@cheesesexdeath) op

Cómo combinar la tabla de quesos perfecta

Ahora que ya tienes los quesos y los acompañamientos, ha llegado el momento de pensar en el montaje de la obra maestra. Aquí te dejamos algunos consejos básicos sobre cómo organizar la tabla de manera estéticamente irresistible:

Ponte creativo a la hora de servir el plato: Evita tablas gastadas y usa, en su lugar un plato de pizarra, o incluso una bandeja o lámina de hornear limpia. Estamos de vacaciones, así que este será un buen momento de practicar tu presentación.

Corta bien el queso: Corta rodajas redondas por la mitad y, acto seguido, recórtalas en forma de cuña. Para obtener un trozo triangular, recorta la piel de arriba y abajo y corta el queso en delgados trozos triangulares. Los quesos cremosos y desmenuzables deberían servirse enteros, con un cuchillo especial para quesos para que los invitados puedan cortarlos ellos mismos.

Usa un cuchillo para queso: Para evitar el cruce y contaminación de sabores, usa 1 cuchillo para cada tipo de queso y 1 utensilio para cada acompañamiento. De lo contrario, el delicado queso de cabra empezará a tener gusto de Gorgonzola antes de que te des cuenta.

Coloca los quesos de manera uniforme alrededor de la tabla: Me gusta crear un patrón circular o zigzagueante para ayudar a los invitados a pasar de un queso al otro.

Coloca los productos de maridaje cerca de cada uno de los quesos con los que deseas combinarlos: Una vez que ya has colocado los quesos en la tabla, llena los espacios vacíos entre ellos con los acompañamientos con los que deberían maridarse.

Termínalo todo a las finas hierbas: Este paso no es necesario, aunque las finas hierbas como el romero y la salvia añaden un toque de color y un ambiente mucho más aromático.

Sírvelo todo a temperatura ambiente: La refrigeración mata el sabor del queso y hace que la textura sea más quebradiza. Deja que tanto los quesos como los acompañamientos reposen un mínimo de 30 minutos antes de servirse.

 

Dit bericht bekijken op Instagram

 

Een bericht gedeeld door Chicago’s Cheese Preacher (@cheesesexdeath) op

 

Dit bericht bekijken op Instagram

 

Een bericht gedeeld door Chicago’s Cheese Preacher (@cheesesexdeath) op

7 maridajes perfectos que jamás te harán quedar mal

Ahora que hemos abordado todos los aspectos básicos, tratemos de los temas más divertidos. Cuando crees maridajes, busca complementos, como nueces tostadas para quesos ligeramente picantes o fuertes, y contrastes como la miel dulce para los quesos azules salados. Aquí tienes una lista de ideas de maridajes que jamás te harán quedar mal. Cópialos exactamente, o bien sé un poco atrevido a la hora de inventar combinaciones. Las posibilidades son ilimitadas.

 Queso de cabras con mermelada de higos y prosciutto: Esta combinación es el equilibrio perfecto entre el dulce, el salado y el picante. Puedes usar queso de cabra fresco o un añejo como un Humboldt Fog de Cypress Grove. Para obtener mejores resultados, sírvelo con pan de baguette.

Quesos Brie y frutas en conservas: Los quesos brie suaves y cremosos combinan muy bien con una amplia variedad de frutos del bosque en conserva. Prueba el albaricoque o las moras, o elabora una compota con cerezas Bing y especias de hornear.

 Quesos apestosos con escabeches: Escabeche picantes y jugosos con quesos apestosos y suaves, como el Taleggio, crean una sensación tan sabrosa que casi te parecerá que estás comiendo carne. Esta combinación es tan suculenta que tendrás la sensación de que estás masticando una hamburguesa de queso.

Queso cheddar con salami y mostaza: Los cheddars añejos y desmenuzables contienen la cantidad perfecta de sabor corpulento y una textura que combina bien con los salamis más grasos. Es un maridaje intenso, así que añádele un poco de mostaza picante.

Queso añejo de leche de oveja con almendras tostadas: Quesos de leche de oveja como el Manchego o el Pecorino tienen un sabor bastante fuerte.Las almendras tostadas ayudan a subir las notas y a darle también un toque más crujiente.

Gouda añejo con toffee: Los goudas más viejos tienden a desarrollar una textura crujiente con sabores más bien dulces y de galletas saladas. El toffee complementa tanto las notas indulgentes como la textura.

Queso azul con miel: Los quesos azules tienen un toque extra de sal que los ayuda a desarrollar el hongo, por lo que te aconsejamos que los contrastes con miel dulce. Asegúrate de adquirir miel de la mejor calidad, que tenga mejor sabor que la que compras en la tienda de la esquina.

La autora:

Erika Kubick es una experta quesera convertida en evangelista de hongos y fundadora de la compañía de abogacía de quesos de Chicago Cheese Sex Death. Se dedica a educar y animar a los amantes de los quesos de todo el mundo a través de catas, clases, fiestas privadas y mucho más.

 


No hay comentarios

Lo sentimos, los comentarios están bloqueados por el momento.


Artículos Relacionados