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Puedes encontrar consejos en los típicos libros de ‘Cómo convertirse en….’ sobre cuál es la mejor manera de coleccionar libros. No obstante, nosotros preferimos un enfoque más empático y lleno de sentimiento, que sea aplicable tanto a los libros como al arte o cualquier otro coleccionable: compra lo que adores. Compra lo que te llegue al corazón y a la mente, sujeta el libro entre las manos, siente la textura, admira la portada, lee una sección o párrafo elegidos al azar y deja que la imaginación te guíe. Sí, puedes incluso olerlo.

Bueno, ese es un enfoque, aunque no tiene por qué revelar toda la historia. El lado más racional y reptiliano del coleccionismo de libros invita al coleccionista a tener en cuenta unos cuantos factores más prosaicos a fin de maximizar su inversión y evitar errores que pueden salirte caros.

Antes de empezar, tendrías que tener un objetivo claro. ¿Buscas simplemente profundizar en tu pasión, estás intentando encontrar una fuente de ingresos adicional a partir de la compra y venta de libros, o quizás deseas tener una colección que represente también una inversión a largo plazo? Todas esas cosas están muy bien, y responder a esa pregunta te ayudará a centrar tu enfoque y a emplear las tácticas necesarias para tener éxito.

Mantente centrado

El objetivo de cualquier colección es agrupar objetos conectados entre sí u objetos de un tipo concreto. Este también es el caso de los libros. Por lo tanto, considera cuáles son tus intereses. ¿Te interesa un género literario concreto, los libros sobre viajes o la ciencia ficción, o simplemente la obra de tu autor preferido? Sea lo que sea, esta elección te permitirá tener un enfoque concreto y simplificar tu estrategia.

Encuentra las fuentes

Existen varias maneras de encontrar libros, así que ten en cuenta qué te funciona mejor en base a tu tiempo, tu presupuesto y tus ambiciones al respecto. ¿No te convence? Piensa en si realmente tienes el tiempo y la paciencia necesarios para pasarte horas buscando entre tiendas y librerías de segunda mano en busca de esa edición concreta para completar tu colección. En caso de no ser así, entonces sé honesto contigo mismo y trata de encontrar fuentes de más fácil acceso como, por ejemplo, tiendas online.

Fuente: Librerías
Es probable que sitios como librerías hayan sido siempre lugares sagrados para tí. Incluso con el declive de las tiendas físicas y el paso a las ventas online, tu librería local preferida continúa siendo la mejor fuente donde comprar las nuevas publicaciones de primeras ediciones que podrás coleccionar dentro de una década o dos. (Sí, ser paciente realmente tiene recompensa. La historia juzgará tu colección mejor que nadie).

Fuente: Librerías de segunda mano
Bueno, si te gustan las librerías, entonces seguro que te encantarán especialmente las de segunda mano. Aunque podría tratarse de un recurso en declive, ya que cada vez más gente se pasa a los e-readers, seguro que siempre habrá librerías de segunda mano en el barrio. Por mucho que sus propietarios sean coleccionistas y expertos, siempre continuarán habiendo gangas que podrás comprar, si sabes el precio y estás preparado para regatear.

Fuente: Tiendas benéficas/baratas
La época dorada de las tiendas benéficas baratas ya ha pasado a la historia, especialmente ahora que dichas tiendas que venden artículos usados son cada vez más conscientes del valor potencial de los libros extraños. Sin embargo, no descartes esta fuente por completo ya que en ellas siempre encontrarás auténticos coleccionables. La regla general es que cuanto menos sofisticada sea la tienda, mayor serán las posibilidades de encontrar libros interesantes. Quizás no sea una primera edición de la primera novela de Harry Potter de JK Rowling, pero puede ser interesante.

Fuente: Mercados callejeros
Rastrea los mercados y mercadillos para encontrar más libros de interés. Los vendedores de estas paradas seguramente tengan menos conocimientos específicos sobre el coleccionismo de libros que los vendedores de librerías de segunda mano, y por lo tanto es más probable que acepten una oferta a la baja si eres capaz de esconder tu emoción cuando veas un libro que llevabas tiempo deseando adquirir.

Fuente: online
Buscar online te ofrece posibilidades infinitas. Si estás dispuesto a pagar el precio de mercado, seguro que podrás comprar cualquier libro que andes buscando. Para el coleccionista, encontrar esas dos o tres últimas obras que hace tiempo que buscaba será altamente satisfactorio. No obstante, esto puede resultarte caro. Si dispones del presupuesto para ello, felicidades. Si, en cambio, eres más consciente de lo que gastas, entonces no puedes rechazar fuentes como eBay, donde encontrarás gangas increíbles. Eso sí, procede con cautela a la hora de comprar online y asegúrate de que compras a un vendedor de confianza. Asimismo, no tengas miedo tampoco de pedir información sobre el libro o solicitar fotos del mismo para poder verificar el estado en que se encuentra, la impresión, etc.

Verifica los datos

Es necesario que te asegures de obtener el valor que pagas, de modo que valga la pena el tiempo y esfuerzo que hayas dedicado a la investigación. Comprueba también los precios actuales de la obra que buscas. Fuentes como abebooks.com pueden ser muy valiosas a la hora de verificar no solo el rango de precios del libro en cuestión, sino también su nivel de rareza. Más que eso, te ayudará a comprobar factores adicionales como el valor que tiene un libro firmado, una primera edición, u otro factores que pueden hacer subir el precio de un libro de manera exagerada.

Factor: Tapas duras
No debería sorprenderte el hecho de que los libros de tapas duras sean, por lo general, más valiosos que los de tapas blandas. ¿Por qué? En primer lugar, son duras, elaboradas -literalmente hablando- para durar, y en segundo lugar la letra es más pequeña, por lo que el factor de rareza juega su papel. Existen excepciones, por ejemplo en el caso de libros especializados, raros o aquellos otros que jamás se editaron en tapa dura. No obstante, y por lo general, siempre es mejor centrarse en los libros de tapas duras.

Factor: Primeras ediciones
Así, si priorizas las tapas duras para tu colección, ten en cuenta que su valor todavía subirá más si son primeras ediciones. Eso es, antes incluso de que nos pongamos a valorar los méritos literarios de la obra. Junto a las primeras ediciones, también deberías comprobar si la edición es una primera tirada. ¿Cómo se puede saber? Toma un libro de tapas duras de la estantería y mira en la página del copyright, esa página tan molesta que sueles tener que pasar antes de empezar a leer el libro. Mira atentamente y seguramente verás una línea en la que dice ‘Primera edición’ o ‘Primera impresión’. Si así es, sonríe y da las gracias a Dios en silencio, y a la infinita sabiduría de la editorial.

No obstante, lo más probable es el estado que te revelará un código numérico misterioso. Trata de encontrar una secuencia numérica como ’10 9 8 7 6 5 4 3 2 1’, ‘1 2 3 4 5 6 7 8 9 10’ o ‘1 3 5 7 9 10 8 6 4 2’, y si la encuentras considérate afortunado porque tienes entre manos una primera edición y, además, también primera tirada. Si ves una secuencia diferente, procede con precaución porque lo más seguro es que estemos hablando de una impresión posterior del mismo año o de un año totalmente diferente. Compra el libro igualmente si la obra te gusta, pero no te hagas ilusiones de que el libro pueda tener ningún valor especial a largo plazo.

Factor: La edición correcta.
Incluso en el caso de que tengas una primera edición y una primera tirada en las manos, necesitarás considerar más factores. Los autores de mayor éxito suelen traducirse a varios idiomas y los publican editoriales diferentes, por lo que habrá grandes diferencias entre ediciones en español publicadas en Sudamérica y en España. Lo mismo sucederá entre las ediciones del Reino Unido y de Norteamérica, dos naciones separadas por un mismo idioma, como dijo una vez George Bernard Shaw. El enfoque seguro en este caso es considerar qué editorial publicó primero la obra. Si se trata de un autor americano, por ejemplo, lo más probable es que la primera edición y la primera tirada se hicieran en los EE. UU. y que fueran a cargo de una editorial local. El equivalente a la tirada británica podría haber sido un año o dos después. Si no estás seguro, te aconsejamos que primero lo compruebes.

Factor: Ediciones especiales
Mientras que las primeras ediciones son un atractivo obvio, eso no significa que debas descartar por completo las ediciones especiales. Investiga si tu obra preferida se ha publicado alguna vez como edición especial que signifique algo concreto para ti y que, por lo tanto, añada un elemento diferente a tu colección. En algunos casos, estas pueden producirse de manera muy limitada, a veces bajo ediciones numeradas y, por lo tanto, tienen un valor de rareza e inversión superior. Lo más probable, especialmente en el caso de autores famosos, es que esa ‘Edición especial’ sea también un código para justificar una edición de precio excesivo en un ‘embalaje’ absurdo con el único objetivo de maximizar los beneficios de los fans más fieles, los cuales en muchos casos pagarían lo que se les pidiese.

Factor: Ediciones firmadas.
¿Qué podría ser más importante para el auténtico amante de los libros que saber que su autor favorito tuvo ‘esa’ copia entre sus manos y que la firmó con todo su corazón? Por sorprendente que parezca, una obra firmada hará aumentar con creces el valor de tu libro. Como sucede con todos los demás aspectos mencionados hasta ahora, no dejes que el corazón te enturbie la mente. Antes que nada, necesitas asegurarte de que la firma sea auténtica. No dudes en pedir algún tipo de autenticación antes de comprar la obra; en caso de duda, cíñete a tus vendedores de confianza. Si el autor todavía está vivo, podrías asistir a la próxima feria a la que sepas que él o ella también asistirá y llevar una copia de primera edición para que te la firme. Piensa una cosa: no solo estás aumentando drásticamente el valor de tu libro, sino que además también tendrás una memoria que celebrar.

Identificación de nuevos talentos

Con el dinero en metálico necesario, cualquier persona puede empezar a coleccionar gigantes de la literatura contemporánea como Margaret Atwood, Ian McEwan o Zadie Smith. No obstante, ¿no crees que se demuestra mayores aptitudes, y es más divertido, identificar a los próximos Atwood, McEwan o Smith? Si así lo crees tú también, merecerá la pena que sigas tus instintos.  No tengas miedo y sigue tu intuición personal. Lo peor que puede pasarte es que compres ediciones raras de libros que te encantan, y que el valor económico de los mismos no suba tanto como esperabas.

Un enfoque más oportunista es seguir de cerca los premios literarios e identificar a los nuevos talentos. Ahora es el momento de dar el salto y comprar primeras impresiones de primeras ediciones y en tapa dura. Y cuando decimos ‘ahora’ estamos diciendo exactamente eso: ‘a-ho-ra’, porque los próximos premios literarios podrían transformar de manera instantánea la reputación de algún escritor y el valor de sus obras de cara a los coleccionistas. ¿No nos crees? Piensa en el caso de Bernadine Evaristo, cuya novela experimental Girl, Woman, Other se acabó repartiendo el Booker con la obra de Margaret Atwood, Los testamentos. Una semana después de su éxito, Evaristo ha vendido más copias del libro que durante los 5 meses antes.

Maximiza tu presupuesto

A medida que el virus del coleccionismo se apodera de ti y tu pasión se convierte en una adicción benigna, necesitarás pensar en cómo gestionas y maximizas tu presupuesto para asegurarte de que puedes mantener tu hábito de comprar libros. La respuesta fácil es usar las aptitudes que has ido desarrollando para tanto comprar como también vender. A medida que vas operando, será inevitable también que descubras copias adicionales de libros en tu propia colección y que, por lo tanto, tengas la oportunidad de quedarte con la copia que esté en mejor estado y vender las otras para generar ingresos. Además del coste, encontrar espacio físico para tu colección podría resultar ser otro problema.

Aquí tienes una solución radical a la cuestión tanto del presupuesto como del espacio, que podría parecerle impensable al bibliógrafo de corazón pero que sin duda merece la pena que tengas en cuenta. En el mundo digital de hoy, y con la calidad extraordinaria que tienen los e-readers actuales, la verdad es que uno ya no necesita comprar libros físicos. En ese contexto, podrías vender esos libros más del montón que tienes en tus estanterías y usar esos ingresos para comprar libros más raros o de ediciones especiales. Al mismo tiempo, podrás también descargarte libros regulares en tu e-reader, ahorrando espacio y costes, y dedicarte a comprar únicamente aquellos libros físicos de mayor rareza y valor.

Cualquiera que sea tu enfoque al coleccionismo de libros y sea cual sea también tu método de búsqueda y selección, te deseamos una caza feliz y una lectura inspiradora de los libros que hayas decidido adquirir para que te rodeen durante los próximos años. Y recuerda que los libros, como muy sabiamente dijo Victor Hugo, continúan siendo «esos amigos fieles y nada exigentes».


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