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En comparación con el apretado y a veces estresante final de año, en enero el trabajo puede parecerte mucho más llevadero. A medida que las vacaciones empiezan a alargarse, puedes tardar meses antes de que la carga laboral vuelva a ponerse dura de nuevo. Incluso si el estrés es lo último que te preocupa en estos momentos, es el momento ideal para planear e implementar ciertas rutinas y mecanismos, y prepararte para cuando la situación se ponga difícil de nuevo.

Respira
¿Suena fácil, verdad? Después de todo, lo hacemos todos los días. No obstante, la mayoría de nosotros lo hacemos mal la mayor parte del tiempo. Existen muchos métodos para enseñar técnicas adecuadas de respiración, desde talleres a vídeos de instrucciones, así como apps que te ayudarán a hacerlo bien. No obstante, lo que debes hacer es centrarte en ello de vez en cuando. Recuérdate a ti mismo que, varias veces al día, deberás realizar series respiratorias durante las cuales tendrás que inhalar y exhalar con los pulmones y el estómago. Bonus: la mejora del flujo de oxígeno hará que te canses menos y seas más creativo y más productivo.

Muévete
Quizá pienses que no tienes ni un minuto para hacer algo de ejercicio durante los días con más carga laboral, pero el ejercicio no debería ser lo primero que dejes atrás cuando tienes poco tiempo. Intenta introducir una sesión de yoga de 15 minutos antes o después del trabajo, caminar o montar en bicicleta en lugar de usar el transporte público o el vehículo, o incluso fuérzate a realizar un mínimo de rutinas de movilidad y estiramientos en el trabajo varias veces al día. El ejercicio no solo te aliviará los síntomas físicos del estrés, sino que además te ayudará a evitar efectos adversos más importantes en tu estado de salud debido a los prolongados períodos de tiempo que te pasas sentado cada día. Claro, es como respirar profundamente, ya que te ayudará a mejorar el flujo de oxígeno y te revigorizará para el resto del día.

Decora
Preocuparse por el interiorismo cuando hay trabajo que hacer puede parecer superficial. Pero lo cierto es que el color, la luz y, más importante todavía, las plantas han demostrado que reducen el estrés, mejoran la concentración y avivan el ánimo. No tienes que necesariamente decorar por completo tu espacio de trabajo; con cambiar unos muebles de sitio, darle ciertos toques de color, mejorar la iluminación y añadir un poco de verde, ya sería suficiente.

Pon las cosas en perspectiva
Los ejercicios retrospectivos, los kudos, las revisiones de salud u otras herramientas de trabajo ágil son sencillas pero sorprendentemente muy efectivas. Ayudan a todo el mundo a tener una visión general de los proyectos que han terminado o están realizando y a evaluar qué se hizo bien y qué no, y todo ello sin culpar ni acusar a nadie ni nada. La única meta es aprender y mejorar, fundamentalmente identificando los aspectos tanto positivos como negativos del trabajo en equipo.

Sé agradecido
Verbalizar y escribir las cosas buenas y las malas te ayuda a ponerlo todo en perspectiva. No obstante, los seres humanos somos criaturas sencillas y nos gusta que nos elogien, que destaquen lo que hemos hecho y que nos premien por ello. Las tarjetas kudos son una muy buen manera de recopilar opiniones positivas dentro de la empresa o del equipo. Obtén más información acerca de cómo usarlas haciendo clic aquí. Recibir de vez en cuando una tarjeta kudos en la que diga que han hecho un muy buen trabajo es una muy buena manera de motivar a los miembros del equipo y animarlos a seguir así. Saber que se los aprecia y que su trabajo genera premios más allá de la nómina los ayudará a hacer mejor las cosas.

Mantente positivo
Si no puedes establecer algún tipo de práctica que reafirme la positividad dentro de tu equipo, simplemente hazlo por ti mismo. Lleva un diario de agradecimiento en el que cada día anotes un aspecto positivo que te ha sucedido y un logro del que estés orgulloso, o bien establece un sistema de compañerismo con un amigo y cada noche envíense por texto el uno al otro un aspecto positivo sobre el día que acaba de pasar.

Comunícate
¿Alguna vez has expresado tu frustración con relación a aspectos de tu trabajo que te estresan? No te rasgues las vestiduras en silencio ante una injusticia, malas prácticas o colegas poco o nada colaborativos. Si no puedes organizar una actividad retrospectiva oficial de equipo (mencionada anteriormente), elige un momento que no sea estresante para ninguna de las partes y dirígete a ellos en un tono y manera amigable para expresarles tu preocupación. Coméntales la cuestión, pero intenta que tu valoración sea positiva y esté orientada a buscar soluciones. Si puedes llegar a un acuerdo con uno o más miembros del equipo, escríbelo para poder volver a ello más tarde.

Intensifica
Si esto no funciona, coméntale la cuestión a tu supervisor más inmediato o representante sindical, o bien habla con alguien del departamento de RR. HH. Si nadie sabe nada sobre tu problema, nadie podrá ayudarte a solucionarlo. Lo ideal sería poder comentarle una cuestión a tus superiores y que ellos te ayudaran a solucionarla. Incluso en el peor de los casos, en el que ello no sea posible, una intensificación bien documentada demostrará que has hecho cuánto estaba en tus manos para mejorar la situación.

Gestiona
Si la elaboración detallada de informes sobre tareas no forma parte de tu trabajo, pasa un mes documentándolas todas, junto con el tiempo que dedicas a ellas. Existen apps y herramientas online que te serán de gran utilidad, aunque una hoja de registro sobre tu escritorio a la que vayas añadiendo información cada día también te ayudará. Al final del mes, divide las tareas en grupos, concentrándote en las tareas esenciales para las que necesitas más tiempo y por otro lado las tareas no esenciales que podrías reorganizar, gestionar de manera más eficiente o distribuir de manera diferente para aliviar la carga de trabajo.

Divide las tareas
Además de detallar aspectos de tu trabajo y hacerlos visibles a ojos de tu jefe, también puedes usar este ejercicio para dividir mejor tus tareas y desglosarlas en objetivos gestionables. Dedicar ciertas horas del día a responder correos electrónicos, realizar lecturas o escribir con la máxima concentración y restringir de manera estricta las reuniones y actualizaciones cara a cara, por ejemplo, pueden ayudarte a establecer prioridades y objetivos más realistas, lo cual a su vez hará que la carga general de trabajo te parezca menos abrumadora día a día.

Cierra la sesión
A veces puedes verte tentado por la posibilidad de pasarte la hora del almuerzo sentado en tu escritorio, hundido sobre tu sándwich, o de relajarte enfrente de la televisión después de trabajar. No obstante, no menosprecies el efecto positivo de pasar un rato alejado de las pantallas. Para realmente desconectar y relajarte, será necesario que te alejes de tu escritorio y tu computadora como mínimo durante un breve período de tiempo durante el día y cierres la sesión completamente después del horario de trabajo. Con el cerebro más fresco serás más productivo, a la vez que reducirás las hormonas del estrés, dormirás mejor y te acordarás de que hay vida más allá del trabajo (y la tecnología moderna).


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