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Se han posado sobre la cabeza de reconocidas cantantes y actrices como Beyoncé, Rihanna, Lupita Nyong’o, Sarah Jessica Parker y Grace Kelly, y se ha convertido en uno de los accesorios más deseados por mujeres de todo el mundo en las últimas temporadas.

Sí, los turbantes están de regreso, pero hablar de este complemento implica reconocer toda la herencia y carga cultural que tiene esta prenda milenaria, ya que más que un accesorio de ‘moda’ o en tendencia, los turbantes tienen entre sus fibras un significado mucho más profundo que un simple ‘adorno’ en tela para la cabeza.

Conversamos sobre este tema con la diseñadora Lía Samantha, pionera de la moda afro en Colombia, para conocer de cerca la larga y ancestral tradición alrededor del turbante y qué significado tiene hoy usar una prenda que denota una clara expresión de identidad, orgullo por las raíces y diversidad, en una época marcada por la lucha social y la inclusión.

Orígenes y herencia cultural

Desde la antigüedad, el hombre ha hecho uso de las pieles y las telas para cubrir su cabeza, tanto por protección, como por símbolo de estatus y poder, con tocados de varios tamaños, formas y colores. Estas prendas fueron un elemento básico de muchas civilizacionesy simbolizaron belleza, nobleza y sabiduría.

Se dice que su historia se remonta al África, India y Medio Oriente, pero incluso desde la época del antiguo Egipto ya las mujeres hacían uso de las telas para cubrir su cabeza. Incluso bocetos de Cleopatra la muestran usando tocados, que los egiptólogos consideran como un símbolo de nobleza y protección para los faraones. “En Egipto se usaban como una especie de corona, símbolo de respeto, y ha influido tanto que se observa incluso en los tocados que usan las monjas y los obispos”, comenta Samantha.

Aunque usado actualmente por miles de mujeres en todo el mundo, cabe anotar que en antiguas culturas como los persas y otomanos fue una prenda predominantemente masculina. De hecho, los persas usaban un bonete cónico con tirillas de tela, el cuales considerado uno de los precedentes del turbante moderno.

En la cultura islámica, el uso del turbante se ha asociado tanto a la protección de la cabeza de la arena y el sol del desierto, como a un elemento de espiritualidad. Para los antiguos árabes, usarlo era un motivo de orgullo; mientras que el carecer de uno era humillante, por lo que llamar a la puerta de un hombre sin turbante era considerado un insulto. El color también puede indicar una posición social determinada: es por eso que el negro ha sido representativo de quienes se consideran descendientes del profeta Mahoma, y por lo tanto, un color adoptado por los líderes islámicos más importantes. En países del Golfo Pérsico, el turbante ha dado paso a una chalina blanca o a cuadros, conocida como kufiyya.

[A la izquierda: hombre usando una Kufiyya, foto de Roel Wijnants/Flickr. A la derecha: hombre Sij usando turbante]

En la India, el turbante indica la casta y el lugar de donde procede la persona. Es muy utilizado en el norte y centro del país, y es especialmente conocido por ser el complemento de los seguidores del sijismo (religión de la India). Como parte de la cultura sij, los hombres bautizados deben usar un turbante o dastar para cubrir su cabello largo y sin cortar, manteniéndolo enrollado. Así, este accesorio adquiere un carácter religioso como símbolo de fe, coraje y honor.

Para los practicantes del Movimiento Rastafari, el turbante no solo se convirtió en símbolo de sabiduría y una forma de cubrir las rastas, sino que creen que con el uso del turbante se hace más fácil llegar a la meditación. Además, consideran que este elemento sirve para contener el poder físico y espiritual que les otorgan sus dreadlocks (rastas).

El Turbante Africano

En África, esta hermosa prenda – también llamada foulard en francés o gele para los pueblos Yoruba- tiene sus orígenes en la región subsahariana y representaba para las mujeres africanas y su cabello un medio de protección contra la intemperie o los espíritus sobrenaturales.

[Lía Samantha, usando uno de sus diseños. Fotos de Santiago Galvis]

Como explica la diseñadora, “para las mujeres africanas, el turbante tenía el propósito espiritual de alejar las malas energías, porque estas energías viajan en línea recta y su puerta de entrada es la cabeza: el ego, el miedo, la rabia, la envidia. En el momento en el que estas energías se encuentran con estas telas coloridas, patrones, collares…se dispersan”.

Finalmente, el turbante llega a América en época de La Conquista y de la mano de la trata del pueblo africano en todo el continente. El otrora símbolo de poder y conexión con la naturaleza se convierte luego en un símbolo de opresión gracias a la esclavitud. En 1786 se aprobó en Estados Unidos – Lousiana- la denominada Ley Tignon, que prohibía a las mujeres afrodescendientes mostrar su cabello y en cambio, debían cubrirlo con un pañuelo o ‘tignon’. Se dice que esta ley se promulgó debido a que las mujeres blancas sentían envidia del cabello y belleza de las mujeres negras, además de sentirse celosas con respecto a sus maridos, razón por la cual las obligaron a cubrir su cabeza para intentar inferiorizar su belleza.

Pero la creatividad de las mujeres negras fue mucho más allá y comenzaron a incluirle diseños, plumas y flores a sus turbantes, logrando verse más agraciadas. “Con el tiempo, los turbantes se convirtieron en esas caletas para guardar semillas y oro que más adelante les iba a servir para comercializar, tener un sustento para sus familias y lograr la libertad”, afirma la diseñadora.

De esta manera, la prenda se convierte en un símbolo poderoso de resistencia, que las mujeres afrodescendientes portan hoy con orgullo como un homenaje a sus ancestros.

Los turbantes y la moda

No es difícil de suponer que una prenda tan sencilla de usar y con tanta tradición no influyera en el mundo de la moda. Rápidamente ganó popularidad en Europa entre la aristocracia, pero fue en el siglo XX cuando hace una aparición majestuosa en la industria de la mano del modisto francés Paul Poiret, ‘El rey de la moda’. Sus creaciones fueron conocidas por sus decorados con chales, borlas, tocados y estolas, que le daban un aire escénico a sus diseños. Y así se popularizó el turbante en los años 20.

Pero fueron las grandes actrices de Hollywood de los años 30 como Greta Garbo, Marlene Dietrich y Gloria Swanson, quienes inmortalizaron la prenda. Llegados los años 60, este accesorio vive su mejor momento y es asociado con el glamour de las divas del cine como Audrey Hepburn, Grace Kelly y Sophia Loren, quienes lo lucían tanto en sus producciones como en eventos públicos.

[De derecha a izquierda: Greta Garbo, Grace Kelly, Sophia Loren]

Fue justo en esta época que muchas mujeres negras deciden rebelarse a someter su cabello a tratamientos químicos para alisarlo – y por ende, a los cánones de belleza hasta entonces-, surgiendo el movimiento Black Power, y con este, los turbantes como expresión de identidad.

La prenda tiene un resurgimiento en los años 80 y 90 en la moda urbana gracias al auge del rap y del hip hop, en la que los cantantes envolvían su cabello por medio del durag. La cantante estadounidense de R&B Erykah Badu fue la abanderada del uso del turbante en los años 90, como un homenaje a sus raíces y siendo inspiración para la comunidad de afrodescendientes. Y así lo reconoce Lía Samantha: “las primeras mujeres que vi usando turbantes y trenzas, orgullosas y empoderadas de sus raíces, fueron las raperas afro norteamericanas. Me sentía identificada con todo este renacer de la cultura. Badu fue uno de los íconos de moda más poderosos que he visto”.

En los años 2000, los turbantes vuelven al ‘spotlight’ en las pasarelas con firmas como Miuccia Prada y celebridades como Sarah Jessica Parker y Kate Moss. Desde el 2017, este accesorio tiene un revival de la mano de cientos de marcas de lujo y diseñadores independientes, con propuestas versátiles que van desde el diseño clásico a bandanas, diademas, pañoletas y toda clase de headwraps.

Coronas de tela

El mundo de la moda es más diverso e incluyente que nunca, y por eso debemos ser conscientes que ciertas prendas representan una etnicidad y poseen un significado propio. Y es por esto que los turbantes son mucho más que trozos de tela envueltos en la cabeza como adorno: son coronas de tela.

Lucir un turbante es todo un ritual cultural: la forma como se amarra el cabello, los colores que escogemos, los nudos, todo tiene un significado y habla de lo que somos, de nuestra esencia. “Nuestro cabello es una antena que nos conecta con el universo, con esa energía volátil que está dispersa, y en el momento que decidimos amarrarla dentro de un turbante, lo que estamos haciendo es envolver esa energía en un propósito. Y el propósito es espiritual”, explica Samantha.

Parte del ritual son los nudos, ya que no se trata de amarrar por amarrar. Aquí también hay un significado especial: como si se tratara de una ceremonia, el arte de anudar un turbante se transmite de madres a hijas en las comunidades afro. Pero, ¿qué significan los nudos? Se dice que cuando el nudo está a medio lado, se sincroniza con la ubicación del sol, mientras que si se hacen tres vueltas es una conmemoración a la madre, el padre y los hijos.

“Al momento de hacer el nudo, simbolizamos la unión del ying y el yang, el bien y el mal. Mientras que cuando envolvemos circularmente estamos emulando el movimiento de la vía láctea. El movimiento circular es el movimiento natural del universo y así como lo hacen los rastas en Jamaica, estamos haciendo una elevación del espíritu y diciéndole a Dios que lo respetamos”, puntualiza la diseñadora.

Respecto a su diseño, los turbantes de Lía son elaborados en telas africanas (wax) 100% algodón mezclando ciertas paletas de colores, haciendo una composición entre las tonalidades más intensas y colores pálidos. La costura es francesa, tiene un proceso largo que demanda pensar en la dimensión deseada, ya que hay mujeres que buscan moños más elaborados o complejos. “Mucha gente cree que por las telas africanas ser tan coloridas, se trata de mezclar por mezclar. No es así, hay que tener estética y armonía”, comenta.

Cómo usar un turbante

Si bien puedes pensar que es un accesorio exigente (incluso intimidante para las más introvertidas), lucirlo es más fácil de lo que parece y al final todo dependerá de tu estilo personal.

Lo mejor es usarlo con un outfit sencillo y dejar que el turbante destaque, tanto en un atuendo formal como informal, ya que es una prenda versátil y elegante que puedes llevar todos los días. Va bien con chaquetas de cuero, índigo, tus jeans favoritos, falda, tenis… “Es una pieza elegante y que se puede llevar todos los días, siempre y cuando tengas el entendimiento de lo que representa. Haz de cuenta que como te vestirías usualmente, pero con una corona de tela puesta”, dice Lía.

Con todo el cabello recogido o simplemente suelto. Puedes usarlo además con tanto maquillaje y accesorios como desees, la decisión es tuya, porque el turbante es una prenda que tiene el poder de hacer brillar a quien lo usa. No obstante, cabe anotar que no se trata de usarlo para llamar la atención, o lucir ‘exótica’en redes sociales, sino entender todo el contexto detrás de lo que nos ponemos.

“Me siento muy feliz de que el turbante esté tan de moda, porque la cultura y la moda no tienen por qué ser elitistas ni excluyentes. El racismo se elimina un poco cuando entendemos la cultura del otro, y que la gente pueda conocer la cultura afro por medio de la moda es algo positivo. Eso sí, tenemos que investigar y entender lo que representa culturalmente, para lucirlo con respeto y orgullo, porque las mujeres que lo usaron no lo hicieron por moda, estaban en una situación de opresión y la mejor manera de honrarlas es entendiendo el por qué lo usaban”, sostiene Samantha.


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