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Si, como dice el refrán, «somos lo que comemos», entonces también será verdad que somos lo que nos aplicamos en la piel. Cada día hay más estudios que demuestran que la salud de tu piel y del medioambiente sufre directamente el impacto de las sustancias químicas absorbidas por los productos cosméticos convencionales; lo que significa que ha llegado el momento de reconsiderar lo que llevamos en el bolso.

Las autoridades ya han empezado a tomar nota. En mayo de 2018, Hawái se convirtió en el primer estado de los EE. UU. en prohibir las cremas solares que contienen oxibenzeno y octinoxato, dos sustancias químicas que han demostrado haber causado daños significativos a los ecosistemas. Mientras tanto, el Reino Unido, Canadá y Francia han prohibido la producción y venta de cosméticos con microperlas plásticas.

“Las microperlas plásticas de los cosméticos han reducido la presencia de peces en los Grandes Lagos. Se ha vinculado la fragancia sintética con las causas del cáncer. Las cremas solares químicas están matando los arrecifes de coral. Los seres humanos no podemos continuar dañando nuestro medioambiente y arriesgando nuestro propio estado de salud», afirma Karen Behnke, fundadora de Juice Beauty, una marca de productos orgánicos de maquillaje y cuidados de la piel con sede en California. «Hay una mejor manera, que es a través de la agricultura orgánica que nutre la naturaleza, fomenta los cultivos saludables y altamente antioxidantes, no daña ni desperdicia el agua, y es más respetuosa con los agricultores».

Aunque algunos consideren la posibilidad de llevar a cabo una transformación completa de la industria cosmética, cabe decir que puede ser mucho más fácil y más sostenible transitar lentamente hasta adquirir una rutina de belleza ecológica. Usa todo lo que tengas primero, antes de introducir nuevos productos ecológicos. Con estos hábitos, estarás dando al planeta un abrazo cada vez que te enjabones, laves y rocíes el cutis.

Revisa los ingredientes

Con el concepto de «lavado ecológico” ahora al alza en la industria de los productos de belleza, los consumidores no pueden simplemente juzgar por las meras apariencias. Familiarízate con los símbolos asociados con las pruebas en animales y los embalajes reciclables, y lee siempre los ingredientes. Aunque la lista de aditivos nocivos sea larga, lo que es más importante es evitar los parabenos, el lauril sódico, las microperlas plásticas, los ftalatos, los colores artificiales y los conservantes químicos. Muchos de estos ingredientes han sido listados como posibles irritantes cutáneos, cancerígenos o interruptores endocrinos, o bien como nocivos para el medioambiente.

Cambiar de rutina no tiene por qué ser caro: aprende a realizar cambios sencillos como, por ejemplo, usar bicarbonato para la exfoliación de la piel, hamelalis para tonificar y productos basados en aceites naturales (como el aceite limpiador de células madre de Juice Beauty, que dura unos 6 meses cada botella) para limpiar e hidratar tu piel.

Usa productos de belleza multiusos

Una manera sencilla de reducir la generación de residuos, a la vez que te permite simplificar tu rutina, es seleccionando estratégicamente productos de doble acción. (Tu bolsillo te lo agradecerá).

En lugar de comprar gel de ducha y gel de baño, usa uno para las dos acciones. ¿Necesitas un exfoliador? Añade una cucharadita de azúcar morena a tu gel de ducha. En lugar de aplicar crema solar, crema hidratante y una mascarilla, usa una solución 3 en 1 como la crema BB Sheer Glow de Nude by Nature, la línea australiana de maquillaje mineral que se ha hecho internacionalmente famosa por sus productos de belleza totalmente naturales y no probados en animales, y que son realmente buenos para tu piel.

Otras recomendaciones incluyen usar un rubor o iluminador que también pueda aplicarse como sombra de ojos, o bien usar un dúo de labios y colorete como el Divine Duo Lip & Cheek de Lilah B., que te permitirá eliminar la necesidad de comprar varios productos diferentes.

Pon la piel a dieta de plantas

Tanto si preparas tus propias mascarillas como si compras productos naturales, busca ingredientes orgánicos a base de plantas. «Las plantas orgánicas contienen la mayor cantidad de enzimas, minerales, vitaminas y fitonutrientes», explica Josh Rosebrook, que ha desarrollado un culto a partir de su gama de productos naturales de cuidados del cabello y la piel. «Orgánico no es solo una palabra de moda. Las plantas y las hierbas orgánicas son muy diferentes de los pesticidas de cultivo artificial, lo cual significa una gran diferencia a la hora de hablar de su capacidad de realmente beneficiar al cuerpo y la piel».

Esto es especialmente cierto cuando hablamos de hidratantes y sueros diseñados para empapar la piel. Los productos derivados de ingredientes orgánicos, como la mascarilla terapéutica de arcilla roja australiana Asarai o la crema Vital Balm de Josh Rosebrook, que combina aloe vera con una variedad de aceites de planta hidratante que contiene semillas de senna indias, y que se conoce con el nombre de “ácido hialurónico botánico”.

Si tienes un presupuesto limitado, entonces fíjate en tu propio jardín: las plantas de aloe vera son una opción económica que permite hacerte tu propia mascarilla a partir del gel. Solo tienes que cortar en rodajas la hoja del extracto del jugo, dejarlas sobre la piel durante 20 minutos y aclararte la piel con agua.

Ten en cuenta los residuos

La elección de productos libres de plástico o, mejor todavía, productos sin embalaje, nos permite reducir el impacto medioambiental. Sobre un 35 % de la gama Lush viene sin embalar ni empaquetar, incluidas las barras sólidas de champú y acondicionador. Pueden almacenarse y transportarse en una cajita de hojalata cuando viajemos, con lo cual eliminaremos la necesidad de usar los productos de higiene personal que nos facilitan en los hoteles.

Otras opciones que permiten reducir la generación de residuos son los cepillos de dientes biodegradables, la opción de usar almohadillas faciales en vez de algodoncitos desechables y escoger productos en cajas metálicas. La artista danesa, residente en Nueva York, Kirsten Kjær Weis aloja sus productos orgánicos de belleza en cajas de metal que pueden volverse a llenar (por un precio reducido) siempre que sea necesario. Otras marcas ecológicas, como ILIA Beauty, venden sus pintalabios en tubos de aluminio reciclado.

Apoya a las empresas éticas

Más allá de eliminar las sustancias químicas y los desechos, puedes llevar tu rutina de belleza a un nuevo nivel de sostenibilidad a través de dar tu apoyo a las marcas de comercio justo. Cuando una empresa trabaja con comunidades locales para comprar ingredientes, mercancías o servicios a un precio justo, lo que está haciendo es impulsar las economías locales y crear puestos de trabajo.

La marca alemana Amala Skincare, más conocida por su gama de granos de cacao, cuyas propiedades regeneran el colágeno, se ha comprometido a pagar un precio justo por las plantas de calidad superior que compran a sus socios agricultores, los cuales a su vez practican una agricultura sostenible. A su vez, Juice Beauty pone en marcha también un enfoque sostenible con relación a las prácticas agrícolas locales a través de fomentar el uso de energía solar, eliminar el uso de pesticidas y limitar el transporte de combustible. La marca ya ha adquirido una granja en unos viñedos de Sonoma, California, donde cultivará ingredientes clave como uvas y aceitunas. Los cultivos cosechados se procesan orgánicamente en fórmulas basadas en plantas como su más reciente innovación, el Signal Peptides Firming Serum.

El mismo concepto puede aplicarse a través de apoyar a las granjas y marcas de belleza locales que venden sus productos en mercados y establecimientos alimentarios. La mayoría de las marcas que operan ética y sosteniblemente así lo anunciarán, y con orgullo, en sus embalajes, dando a los clientes la oportunidad de tener la conciencia tan tranquila y tan limpia como su propia piel, a la vez que contribuyen a un estilo de vida más ecológico.


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