Ediciones
Desplaza

En la industria del entretenimiento, la continuidad es la clave. En Hollywood eso significa amplios universos de superhéroes y siete secuelas planeadas antes de que se estrene la primera película. En la pequeña pantalla, sin embargo, el truco se llama ‘spin-off’. Algunas de las series más exitosas de la historia de la televisión americana han tratado sobre un personaje de una serie de éxito anterior, que en algunos casos ha incluso eclipsado a la serie que la precedió. Este mes, la serie que espera continuar con esa tendencia es el spin-off de Star Trek, Picard, en el que veremos el regreso del capitán del Starship, Patrick Stewart, junto a sus antiguos camaradas.

¿Qué hace un buen spin-off televisivo? Aquí tienes nuestros consejos sobre qué hacer y qué no hacer a fin de tener éxito de nuevo con un formato ya conocido…

¿Qué hacer?: Utilizar nombres conocidos y llevarlos en una nueva dirección

 Podría parecer una contradicción, porque la idea en sí de un spin-off es la de atraer al espectador con personajes que ya conoce. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunos de los mayores éxitos han mantenido al protagonista pero cambiando por completo todo lo demás. El mejor ejemplo de eso es la serie de humor de los 90 Frasier, en la que Kelsey Grammer repite el papel que ya había interpretado en la serie de los 80 Cheers. Si la predecesora fue una serie de humor en el sentido amplio del término que trataba temas sociales que afectaban a las clases trabajadoras, Frasier tuvo un enfoque más intelectual.

Siguiendo el ejemplo de una antigua comedia, nos encontramos con un personaje reubicado en Seattle, trabajando de radioterapeuta, teniendo que vérselas con su hermano celoso,su padre de clase obrera y su petulante Jack Russell Terrier. El programa optó por un enfoque más intelectual que el de Cheers, pero en cambio consiguió mantener la misma audiencia gracias a las historias y un guión ágil. El resultado fue una de las series que tuvo más éxito de su época, recogiendo incluso tantos laureles como la serie de la que surgió.

¿Qué no hacer? Refreír simplemente lo que ya se ha hecho antes

Gracias a los servicios de streaming, la comedia Friends ha disfrutado de una segunda juventud entre audiencias de jóvenes que, seguramente, todavía no habían ni nacido cuando la serie se estrenó por primera vez. El divertido y alegre programa que gira alrededor de unos jóvenes que viven en Nueva York se convirtió en un punto de referencia de la televisión de los EE. UU. que incluso convirtió a Jennifer Aniston y sus compañeros de reparto en estrellas mundiales. El programa continúa haciendo una auténtica fortuna con solo el merchandising, y es lo suficientemente popular como para garantizar una Friends Fest anual en varios países en la que los amantes de la serie se hacen selfies en escenarios reconstruidos para ello.

Cuando el programa dejó de hacerse en 2004 surgieron planes para un spin-off basado en el encantador personaje interpretado por Mat LeBlanc, Joey Tribbiani, al cual seguiríamos tras mudarse a LA. Lo que tendría que haber sido una receta para el éxito se convirtió en uno de los fracasos televisivos más sonados de la historia de la televisión. La nueva serie, titulada Joey, lo fió todo al mero apetito voraz del personaje y su vertiente de mujeriego para hacer reír a los espectadores, pero lo hizo con chistes que ya se había utilizado y quemado durante las diez temporadas de Friends. La curiosidad garantizó que la primera temporada tuviera suficientes espectadores, pero el interés se fue esfumando y al final la segunda temporada acabó por no emitirse por completo. Joey es una clara advertencia para otros spin-offs del futuro.

¿Qué hacer?: Crear nuevos héroes

 Picard es un ejemplo de cómo un spin-off puede hacer historia en televisión. El personaje interpretado por Patrick Stewart era uno de los personajes principales de Star Trek: La nueva generación, un spin-off de la serie original Star Trek que mantuvo al personaje original de la Starship Enterprise, pero rodeándolo de una nueva tripulación y nuevas aventuras. Debemos reconocer que, en varios modos, el programa fue muy diferente de la serie que lo precedió, aunque las audiencias respondieron bien y la serie duró siete temporadas, más del doble de lo que duró la serie original. El legado de la franquicia está basado en el concepto de renovación, bajo el cual la recientemente estrenada serie de CBS/Netflix Star Trek: Discovery ha introducido una nueva nave espacial en el cronograma existente, además de también la primera personaje principal afroamericana de la franquicia, la actriz Sonequa Martin-Green.

Al otro lado de la galaxia, el éxito de Apple+ El Mandaloriano es el ejemplo perfecto de cómo sacar oro televisivo de un recurso ya conocido. Aunque está basada en una serie cinematográfica y no en un programa de televisión, Jon Favreau recrea la imagen de la trilogía original de la Guerra de las Galaxias e imagina qué sucedió después de que el personaje de la película partiera. Esto nos permite conocer a ‘Mando’, el protagonista de la serie que se ha acabado convirtiendo inmediatamente en un héroe a los ojos de los espectadores. No obstante, nadie se esperaba el éxito de El niño, también conocido como Baby Yoda, un adorable adlátere que llenó de vida el programa y generó millones de memes. Favreau usó imágenes del pasado para hacer algo que será altamente esperado durante los próximos años.

¿Qué no hacer?: Sobrevalorar la popularidad de personajes secundarios

 La capacidad de un personaje de hacer brillar una escena ocasional no siempre significa que deberíamos poner a dicho personaje bajo el foco de atención permanente. Si programas como Joey ya son difíciles de concebir, imagínate aquellos otros que dan toda una plataforma a personajes que simplemente no pueden justificarla. El Expediente X marcó un antes y un después en el género de la ciencia ficción durante 25 años, que además incluyó dos películas y un renacer entre los años 2016 y 2018. La gran popularidad de los agentes Mulder y Scully no fue comparable a la de los pistoleros solitarios, tres inadaptados expertos en teorías de la conspiración a los cuales los agentes acudían ocasionalmente. El trío consiguió tener su propia serie en 2001, pero duró solo 13 episodios. Las críticas eran buenas, pero pareció como si la gente no estuviera tan interesada en ver ni saber más de ellos.

¿Qué hacer?: Crear algún cruce ocasional.

 Muchos programas comparten el mismo universo y a veces unos asoman la cabeza en los otros. El ejemplo más obvio de ello es el de Arrowverso, el universo televisivo de DC, el cual está formado por las series Arrow, Supergirl, The Flash y otras. Los héroes aparecen regularmente en las otras series del mismo universo, especialmente en el constante evento de cruce que se da en Crisis en las tierras infinitas, en cuyo caso algunos episodios se reparten entre las varias series.

Casi cualquier spin-off que haya tenido éxito ha recibido el visto bueno o ha tenido una visita de su predecesor. Las tres series de la exitosa franquicia CSI (Vegas, Nueva York y Miami) se dieron cita durante tres episodios, mientras que la estrella de The Office, Ricky Gervais, hizo acto de presencia en el remake americano del mismo nombre. Dichos eventos parecen como eventos especiales, a la vez que rinden homenaje a los vínculos entre programas.

¿Qué no hacer?: Mantener a dichos personajes durante demasiado tiempo

 Muchos spin-offs sufren a causa de que se comparan con la serie anterior. A veces, la aparición de personajes del pasado puede ser contraproducente. 24: El legado se enfrentaba a todo un reto ya que tenía que encontrar la manera de salir adelante sin su estrella Kiefer Sutherland. Pues bien, fue justamente la aparición de personajes de 24 (como uno de los favoritos de los fans, Tony Almeida) lo que en parte hizo que el programa solo durara 12 episodios. Una serie necesita establecerse antes de tener estrellas invitadas, o de lo contrario los espectadores pueden acabar deseando estar viendo otra serie.

¿Qué hacer?: Sumergirse en el pasado

 Aunque las precuelas de películas a duras penas funcionan, conocer a un personaje justo antes de los eventos de una serie anterior sí que ha funcionado bastante bien en muchos spin-offs. ¿Quién era Saul Goodman (Bob Odenkirk) antes de conocer a Walter White en Breaking Bad? Esa es la cuestión que ha mantenido a mucha gente enganchada a Better Call Saul durante cinco temporadas, y a lo largo de un drama que ha encarnado al universo sin molestar la línea argumental de Breaking Bad. Fear The Walking Dead ha durado lo que ha durado justamente porque se ha introducido el apocalipsis zombi que ha puesto en escena el inicio de The Walking Dead, a la vez que millones de espectadores se maravillan con la obra de arte de la precuela El cristal encantado: La era de la resistencia. La historia del Big Bang puede haber llegado a su fin, pero El joven Sheldon ha tomado el testigo para explorar la infancia del personaje más apreciado de la serie. Se trata de una premisa que, aunque sobre el papel no funcionaria, ya se está planificando una cuarta temporada. ¡Si hay algún lugar interesante del pasado de alguna serie al que valga la pena ir, entonces hay que ir! Aunque ese ‘Si’ siempre es un gran y arriesgado ‘Si’.

¿Qué no hacer?: formular preguntas que no importan a nadie

 No todas las historias pasadas deberían verse en la pantalla. Muchas series han sido víctimas de sus espectadores porque se han dedicado a meditar en voz alta sobre cómo era la vida al principio de una serie, sin darse cuenta de que a nadie le interesaba. ¿Alguna vez te has preguntado cómo era el abuelo de Superman? Nosotros tampoco. Y aun así, Krypton de Syfy perseveró durante dos temporadas de vida en el planeta maldito de Kal-El hasta que las malas críticas y los bajos índices de audiencia la llevaron a dejar de emitirse el pasado agosto. Sexo en la ciudad de HBO hizo historia al sumergirse en los dormitorios de unas fabulosas neoyorquinas, a la vez que la precuela Los diarios de Carrie se desvanecieron debido a que la vida de la adolescente Carrie Bradshaw no era tampoco tan interesante. Los creadores de la futura precuela de Juego de Tronos, titulada La casa del dragón, deberían tener muy en cuenta que las audiencias no se sentarán delante del televisor por el simple hecho de tratarse de una precuela de un gran éxito.


No hay comentarios

Lo sentimos, los comentarios están bloqueados por el momento.


Artículos Relacionados