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Las colinas de Hollywood, las alfombras rojas, los actores y actrices glamorosos asistiendo a un estreno vestidos de gala…. ¡vaya aburrimiento! Si estás buscando un festival de cine con más agallas, no busques más porque ya lo has encontrado. Bienvenido al festival de cine independiente Slamdance.

En 1995, después de haber sido rechazados por el Festival de Cine Sundance (más o menos el único foro establecido para películas independientes), un grupo de cineastas que luchaban por hacerse paso decidieron asaltar la fiesta organizando su propio festival de cine dos puertas más abajo o, literalmente, a 10 metros de las instalaciones principales donde se celebraba el Sundance en el hotel Prospector de Park City.

25 años más tarde, el Slamdance puede presumir de haber descubierto a directores como Christopher Nolan, Jared Hess, Lena Dunham y Marc Forster. El festival ha crecido año tras año y se han ido organizando tanto eventos spin-off como nuevas iniciativas, como por ejemplo su propio concurso de guiones y sus proyecciones en ruta, es decir, un espectáculo teatral que viaja proyectando películas para diferentes audiencias en los EE. UU. De manera impresionante, y a pesar de su éxito, el Slamdance jamás ha perdido su actitud rebelde ni su misión original de ser un festival «de cineastas para cineastas».

Justo antes del inicio de la XXV edición del festival, que se celebrará entre el 25 y 31 de enero en Park City, Utah, hemos charlado con el presidente y co-fundador del festival, Peter Baxter, acerca de qué hace que el Slamdance sea justamente eso, el Slamdance.

¿Cómo describirías el Festival de Cine Slamdance a todas aquellas personas que no saben lo que es?
Slamdance es una fuerza revolucionaria que ha descubierto, desarrollado y apoyado con éxito a artistas independientes durante 25 años. O dicho de otro modo, somos una isla de juguetes inadaptados que dan forma a nuestro futuro cultural.

¿Qué aspecto ha supuesto el mayor reto durante el desarrollo de Slamdance?
La industria del entretenimiento no suele invertir en el desarrollo de nuevos talentos durante largos períodos de tiempo. A la industria le gusta ver éxitos inmediatos, y solo pocos están dispuestos a ayudar a crear nuevos artistas, aunque las ventajas de hacer justamente eso pueden ahora verse en Slamdance. Artistas que por primera vez mostraron su trabajo en el festival han acabado ganando más de 16 mil millones de dólares en taquilla. Aunque para nosotros su talento era obvio desde el primer momento, el hecho es que muy pocos miembros de la industria ayudaron a nutrir a estos artistas. Eso es algo que Slamdance tuvo que empezar en solitario.

Slamdance ha batallado contra la cultura de las celebridades. El cine independiente es bonito gracias a la colaboración de un pequeño grupo de gente que colabora con medios y recursos limitados con la finalidad de crear obras únicas, y no a causa de una estrella que demasiado a menudo lo basa todo en su atractivo comercial. A medida que las nuevas tecnologías erosionan el sistema de estudio monolítico, el concepto de celebridad ha empezado a cambiar. Plataformas globales como YouTube han permitido que las audiencias de las redes sociales identifiquen y ayuden a celebridades potenciales a convertirse en el foco de atención, en vez de consumir de manera pasiva lo que la cultura de la celebridad nos enchufa de arriba a abajo a través de las portadas de las revistas.

[Foto izquierda: Andrew Brown. Foto derecha: Ronny Sen]

Creo que las compañías de distribución pueden crear un escenario de éxito para sí mismas y para los artistas independientes, en el que se aprovechan de una gran variedad de celebridades sin sacrificar la credibilidad artística. Pero no sabemos si el culto histórico de la celebridad ganará, dejando a los cineastas independientes en la sombra.

Nombra tres cosas que Slamdance sí tenga, y tres más que no tenga.

1. Un toque de locura. Toda primera película es a menudo un momento de locura. Durante 25 años, Slamdance ha transgredido fronteras a través de ayudar a esas películas y a los artistas que las han hecho. Y se nos ha criticado y felicitado por ello.

2. Está liderado por el artista: por cineastas, para cineastas. Slamdance ha programado este año a 199 cineastas. El proceso no se rige por ningún tipo de jerarquía. Todo el mundo tiene el mismo poder. Independientemente de dónde sean los cineastas, todos son tratados del mismo modo cuando presentan su trabajo a Slamdance. Todas las películas que compiten en Slamdance se programan a partir de las presentaciones oficiales.

[Foto izquierda: Alexandre Franchi. Foto derecha: Jennifer Alleyn]

3. Las Becas Russo. Los alumnos Anthony y Joe Russo retribuyen a la comunidad que primero los ayudó con una beca anual de 25 mil dólares y un programa de mentorización para un nuevo proyecto. Yassmina Karajah es la actual titular de esta beca, y Anthony y Joe están ahora ayudando a Yassmina a desarrollar el cortometraje que presentó en Slamdance.

¿Dirías que el festival ha inspirado otros festivales?
Sí, especialmente a aquellos que han ayudado a artistas más jóvenes en su propia comunidad. A menudo nos dicen que la inspiración proviene del hecho que Slamdance sea una organización liderada por artistas. A lo que nosotros respondemos que si Slamdance puede hacerlo, ellos también. A veces también nos implicamos en sus start-ups, como el Festival Nòt Film  que recientemente ha empezado a celebrarse en Romagna (Italia).

Respecto a tu propio trabajo tras la cámara, concretamente Wild In The Streets y Spirit Game: Pride of a Nation, ¿qué ves en el deporte para que te inspire como tema central de tus películas?
Ambas películas hablan del deporte como aquello que da sentido a la vida. En Wild In The Streets, descubrimos cómo una comunidad en concreto valora un antiguo juego, no en libras ni en dólares, sino en amistad y deportividad.

En Spirt Game creamos una historia alrededor de la batalla que los Iroquois Nationals tuvieron que librar para ganar el Campeonato Mundial de Lacrosse, y mostramos cómo el juego a menudo identifica a una nación indígena soberana. El tema de la identidad une a estas culturas tan diferentes la una de la otra. Una representa la resiliencia de la gente Iroquois y su capacidad de sobrevivir en medio de la civilización occidental, así como su determinación a la hora de ayudar a la gente indígena en su globalidad. La otra representa a la gente de Ashbourne, en Inglaterra, dándose cuenta del impacto negativo que tiene la sociedad moderna que rodea a su comunidad. Como cineasta, estoy interesado en historias que implican a culturas más pequeñas enfrentándose a los poderosos.

En tu opinión: ¿cuáles han sido los mejores proyectos e iniciativas conectadas a Slamdance?
En general, el mejor proyecto ha sido el desarrollo de Slamdance, convirtiéndolo en una organización anual. Ahora también hemos organizado un concurso popular de guiones para escritores emergentes, una muestra DIG (Digital, Interactiva y Juegos), proyecciones OnThe Road, el Cinema Club en el Ac Light de Hollywood y Slamdance Presents (que representa nuestra distribución y producciones cinematográficas).

Todo lo que hacemos representa nuestra misión de ayudar a los artistas emergentes a que, a su vez, compartan nuestra futura cultura.

¿Dirías que es difícil permanecer comprometido con la misión original del festival?
No. Para nosotros está muy claro. No damos explicaciones a nadie. Somos Slamdance.

[Foto arriba: cortesía de Sonja Prosenc]


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