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Entra, siéntate en la barra y pide un cóctel artesanal. O simplemente, toma asiento y mira el último episodio de Stranger Things en uno de nuestros iPads. Trae contigo a tus amigas. Charla un rato. Hagas lo que hagas, te marcharás con una imagen mejor de la que tenías cuando entraste, porque este establecimiento del Soho de Londres no es otro bar moda, sino que se trata de la peluquería más genial que jamás hayas visto.

El Blade Hairclub no solo cuenta con una cafetería en el piso de arriba, un bar de cocteles en el de abajo y noches de jazz, sino que además combina la onda de una cafetería acogedora con la efervescencia de un bar, y la satisfacción de poder disfrutar de un buen corte de pelo. Nada de aburridas conversaciones, macchiatos de mal gusto, ni estilistas que te miran por encima del hombro, sino todo lo contrario: aquí encontrarás bebidas bien preparadas, un ambiente relajado y una conversación animada. Y si no tienes ganas de hablar, solo tienes que pasar el dedo por la pantalla del iPad integrado en tu asiento y mirar la serie de Netflix que más te guste.

Blade, idea de la prestigiosa estilista Julia Olofsson y el músico y emprendedor D.T. Stroo, es el lugar que siempre soñaste. Un sitio para relajarte con un buen café un sábado por la tarde, o donde degustar un buen cóctel después del trabajo, mientras aprovechas para cortarte el pelo o cambiar de peinado. El salón- bar es sinónimo de disfrutar de una buena experiencia de peluquería, sin pretensiones de ningún tipo.

Para obtener más información sobre este concepto único y exclusivo, hemos charlado con Olofsson para que nos explicara en qué consistía esta última moda en peluquería.

¿Qué crees que hace que mucha gente no quiera ir a la peluquería y cómo ha conseguido Blade Hairclub revertir esa tendencia?
Julia Olofsson: Bueno, o bien es la perspectiva desagradable de los establecimientos baratos pero tan temerosos o, en el caso de las ofertas de lujo, la cultura de la peluquería basada en la intimidación. Me refiero a todos esos sitios que parecen una tienda de cosméticos caros con un personal súper-genial que intimida a la gente y los hace dudar de su físico. Todo con el fin de convertirse en autoridades que juzgan la inseguridad de sus clientes y los convencen de que solo ellos tienen la experiencia necesaria para cambiar su imagen adecuadamente. A mí personalmente no me seduce ninguna de estas dos opciones.

La verdad es que has sabido sacar provecho del actual fenómeno de “bebidas y…” No obstante, ¿de dónde surgió la idea de crear un híbrido entre bar y peluquería?
Todo empezó cuando organizábamos nuestras noches de jazz en vivo. Nos dimos cuenta de que estaría muy bien ofrecer bebidas, así que lo probamos en varias ocasiones con una licencia temporal para eventos. Y como salió bien, decidimos ir un poco más lejos. Y desde entonces, no nos hemos detenido.

¿Crees que tu concepto de ‘salón-bar’ podría llegar a cambiar la industria?
¡El concepto es precisamente un intento de cambiarla! No hay necesidad alguna de que una experiencia de peluquería tradicional en el siglo XXI tenga que ser deprimente o darte la impresión de que visitas a un cirujano plástico. Creemos que lo de bar-peluquería es un concepto en el que todas las partes ganan y nadie sale perdiendo: nosotros cortamos y peinamos el cabello de los clientes e incluso de los mismos profesionales del sector. Nos gustaría pensar que esto motivará un cambio como en su día lo motivó Starbucks en el sector del bar-cafetería. Así que, ¡estén atentos!

Blade está diseñado como un lugar de encuentro con un fuerte componente social. ¿Los clientes pueden seguir sintiéndose cómodos si vienen solos?
¡Claro que sí! La idea es ofrecer un entorno informal y humano que haga que la gente venga sola o acompañada sintiéndose cómoda, ya sea interactuando con los demás o manteniendo su intimidad mientras toma algo y mira algún programa en el iPod o lee un libro. Dicho esto, no tenemos ningún interés en ser un sitio absolutamente silencioso. Eso sería deprimente.

¿Cuál es tu bebida de bar preferida? ¿Cuál es la más popular entre los clientes?
No sé qué decirte. No paramos de innovar, así que siempre es algo diferente. En este momento estoy disfrutando de nuestro aceite de motor embotellado, edición súper-limitada, de Blade Engine Oil Hairclubbing Reserve. Es una cerveza negra artesanal no filtrada y no pasteurizada que tiene un 9% de alcohol. Viene embotellada en envases de 750 ml, así que está claro que es para compartir.

Y la más popular…Nuestro cóctel ‘Name of the Rose’. Es una versión de El Padrino con bourbon Four Roses de barril único, Maraschino, cerveza Abbott y un bloque de hielo con sabor a té de rosas, por lo que cuánto más se deshace el hielo, más intensidad de sabor de rosa impregna la bebida. Es grande y delicioso, como un bourbon dulce.

¿Alguien ha tomado de más y después ha insistido en un corte de pelo del que después se ha arrepentido?
No, todavía no. Seguramente se debe a que siempre insistimos en primero consultar detalladamente lo que quieren y segundo, no dejar que ningún cliente se siente en la silla si ha bebido más de la cuenta. Recuerda que el concepto es salón -bar; el pelo siempre es primero.

¿Qué consejo les darías a los lectores que dudan a la hora de probar una nueva peluquería?
Una vez que tengas en mente una peluquería, simplemente entra y pide una consulta en el momento (aunque trata de que no sea la hora con más clientela del día). Lo más importante siempre es si tú crees que te están tratando bien (asumiendo que has hecho tus comprobaciones básicas y que sabes con seguridad que se trata de un establecimiento con cierta reputación por lo que se refiere a su calidad como estilistas y peluqueros). Si crees que simplemente te están atendiendo de manera casi ‘mecánica’, con prisas, o si la consulta inicial no es lo suficientemente diligente, entonces no insistas.

Tú posición te permite tener información acerca de las últimas tendencias en estilos de peinados, cócteles y música. ¿Cuáles son tus predicciones para cada uno de estos en el 2018?
Digamos que estaré encantada con cualquier cambio que sea para mejorar, especialmente si tenemos en cuenta que este 2017 ha sido un año extraño. Música: me gustaría ver más sustancia, más energía en bruto en vez de ese pop altamente limpio y pulido (aunque no espero mucho al respecto). Los cócteles parecen apuntar hacia el descubrimiento de ingredientes antiguos y olvidados como el ‘byrrh’, o bien hacia cócteles como El Padrino. Me gustaría que eso continuara, pero no de una manera artificial. El pelo: me gustaría pensar que, lentamente, los looks más naturales vuelven a ponerse de moda, aunque será interesante ver qué colores predominan e igualmente, qué técnicas aparecen, y con qué rapidez.


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