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Si una cosa está clara, es que el activismo social y medio ambiental son parte fundamental de la vida de  Xiuhtezcatl Martíne . Como líder juvenil de Earth Guardians, la organización familiar co-fundada por su madre, Xiuhtezcatl ha llevado su mensaje a charlas TED y ante las mismas Naciones Unidas. Cómo músico, y con tan solo 15 años de edad, Martínez y sus hermanos pequeños ganaron un concurso musical juvenil, organizado por la ONU, con una canción sobre “la protección de los recursos del planeta para futuras generaciones.” Hoy, su último y más reciente proyecto colaborativo «Voice Runners» aborda temas parecidos, a la vez que rechaza que lo categoricen como algo específico, tipo ‘eco-artista’. Como indígena mexicano nacido en Estados Unidos, Martínez aporta una perspectiva única al diálogo sobre el cambio climático, y lo hace mientras se prepara para ceder las riendas a la nueva generación de jóvenes líderes.

¿Cómo es la vida en estos momentos?
La vida es una locura. Vivo con otros siete jóvenes activistas climáticos. Todos nos hemos tomado la cuarentena muy en serio. He instalado mi nuevo estudio musical en casa y así puedo empezar a grabar de nuevo, al mismo tiempo que intento seguir conectado con los diferentes grupos con los que estoy implicado, mi familia y mi comunidad espiritual. Suelo estar siempre en la carretera, de arriba para abajo continuamente, yendo de un sitio a otro. Ahora es el momento de realizar un ‘reset’ esencial, de estar simplemente presente y aceptar que las cosas están más quietas y todo va más lento. Eso es lo que estoy intentando aprender.

¿Crees que tienes suerte por el hecho de poder experimentar el confinamiento de esta manera?
Soy completamente consciente de lo privilegiado que soy. Hay muchas cosas por las que debo mostrar diariamente mi agradecimiento, y está muy bien recordárselo a uno mismo. Creo que estoy entre las personas más privilegiadas del planeta, en una comunidad en la que estoy a salvo y donde, por ejemplo, tengo acceso a agua limpia para lavarme las manos.

Esa no es la realidad de muchas familias. Mantengo un estrecho contacto con un gran número de mis familiares indígenas que viven en comunidades que están experimentando el virus con una intensidad muy superior. Aprovecho mi situación privilegiada para apoyar a las comunidades indígenas que en estos momentos se encuentran en primera línea. Es muy importante dar a conocer estas historias porque las poblaciones indígenas han quedado fuera del relato, de la toma de decisiones, de la distribución de recursos, de todo tipo de ayuda y soporte, e incluso de los datos y las estadísticas, pero a la vez son también las comunidades más duramente afectadas en los Estados Unidos.

 

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¿Ves paralelos entre la pandemia actual y el cambio climático?
Existen muchos paralelos entre la crisis climática y el COVID. Las mismas personas que ya estaban en peligro de sufrir el mayor impacto de las catástrofes climáticas son también las que más se están viendo afectadas, y de peor manera, por el COVID. Esas mismas comunidades están experimentando los más altos niveles de mortalidad.

Cuando hablamos acerca de cómo la crisis climática nos afectará durante los próximos años, los paralelos están claros. Esta pandemia es uno de los resultados de los sistemas que han fallado y que nosotros mismos hemos creado como humanos. El activismo climático no va únicamente de salvar árboles, proteger el agua e intentar salvar a los osos polares y otras especies en peligro de extinción. De lo que se trata es de construir sistemas resilientes para comunidades y personas y de curar no únicamente nuestra relación con el planeta sino también la relación entre gobiernos y personas.

¿Las mesuras que se han tomado para luchar contra el coronavirus pueden también ayudar a combatir el cambio climático? Creo que ha llegado el momento de que el movimiento climático pueda abordar la cuestión de cómo puede llevarse a cabo una transición holística a un futuro equitativo y regenerativo. Mucha gente piensa que la sostenibilidad medioambiental es para unos cuantos privilegiados y que equivale a hacerse un huerto en tu propio jardín, pasarse a la energía solar doméstica y conducir automóviles eléctricos. El futuro holístico por el que mucha gente joven está trabajando tiene más que ver con cambios estructurales que garanticen que la gente que se beneficie de la descarbonización sean aquellas personas y comunidades de clase trabajadora que han estado en primera línea de fuego durante generaciones, marginalizados y empobrecidos.

Más allá de los cambios sistémicos, ¿cómo valorarías el impacto de las acciones individuales?
Creo que las acciones individuales son importantes. Los cambios que nuestro mundo necesita para hacer realidad una transformación sostenible son sistémicos pero también culturales. La humanidad se ha vuelto muy complaciente con la destrucción del planeta, y a la vez cómplice a la hora de contribuir a ella. A nivel individual, las pequeñas acciones son valiosas, como por ejemplo cultivar tus propios alimentos, pensar en cómo puedes desplazarte de un lugar a otro o ser consciente del lugar de procedencia de los productos que consumes. Las acciones individuales pueden ayudarnos a entender que la vida que vivimos y las cosas que hacemos cada día son más importantes que nosotros, y nos ayudan a ser más conscientes de que estamos interconectados con el mundo que nos rodea.

 

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¿En qué medida el movimiento medioambientalista necesita ‘líderes’?
Hay muchos líderes jóvenes a los que respeto muchísimo. No obstante, la gente joven que habla en nombre de un movimiento está contrayendo una inmensa responsabilidad. En cierta manera, los canales de comunicación están abarrotados; todo el mundo intenta divulgar sus mensajes, pero si estos no son coherentes pueden acabar siendo perjudiciales.

Continúo retándome a pensar más críticamente, a evaluar y entender hacia dónde van nuestros movimientos, para así no empeorar nada y, al mismo tiempo, dejar que otros puedan hablar. No deseo que el movimiento climático quede atado a ‘caras’; no creo que eso ayude a enmarcar las cosas. Así que estoy intentando salir de eso y, al mismo tiempo, nutrir mi propio crecimiento y compresión de las dinámicas de la organización, de la estrategia, de las tácticas, para que cuando me implique pueda tener la plena seguridad de que estaré contribuyendo de manera importante en vez de ocupar un espacio más. También tengo la sensación de que soy responsable de la generación más joven, de ofrecer una guía a los activistas que no tienen experiencia, que disponen de una gran plataforma pero no tienen un mensaje claro.

¿También te estás centrando en tu música?
olo tengo el tiempo y la energía que tengo cada día. Mi trabajo creativo es donde yo creo que me siento más inspirado, feliz e implicado, y nunca separaré el trabajo que hago en mi capacidad de organizador. Mi arte es un reflejo de la vida que vivo y los valores en los que creo, por lo que siempre serán parecidos y estarán conectados.

¿Eres una persona optimista?
Sí, clarísimamente me siento optimista. Quizás estos últimos dos años me he sentido un poco más hastiado, pero continúo siendo optimista acerca del mundo y en lo que creo que es posible.

 


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