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Algunos de nosotros hemos sobrevivido a 14 días de auto aislamiento (o más) y cuarentenas obligatorias alrededor del mundo. Otros continúan aislados en sus casas. Muchos no pueden hacerlo por diversas razones, pero están tomando precauciones especiales. Nadie se ha librado de los efectos de las medidas globales sin precedentes que se han tomado para frenar  la propagación del coronavirus o Covid-19. Ahora que ya hemos superado el ‘shock’ y la mayoría de la gente se ha ido adaptando a la nueva normalidad, es el momento de encontrarle la cara positiva a esta realidad. Aquí tienes 10 hábitos positivos que la crisis nos ha enseñado y cómo (y por qué) podemos mantenerlos una vez que se levante el estado de auto aislamiento o cuarentena.

1. ¡Lávate (en tono de regaño) las manos!

Si hay una cosa que todos los adultos, niños e incluso mascotas han aprendido a hacer desde la declaración de la pandemia del COVID-19 es lavarse las manos. Hay más, como, por ejemplo, que ahora todos entendemos la ciencia que explica los poderes de destrucción que tiene el jabón normal contra el virus, hemos aprendido una amplia variedad de maneras de darnos la mano sin tocarnos (#13 aquí) y tenemos una canción favorita que nos gusta cantar durante 20 segundos mientras nos enjabonamos las manos abundantemente.

BONUS: Mantener una buena etiqueta a largo plazo a la hora de lavarnos las manos reducirá los índices de contagio de otras enfermedades. Quizás podrás reducir ligeramente el tiempo del lavado una vez que el coronavirus haya remitido, pero incluso en época de gripe tendremos que acordarnos de usar el jabón y lavarnos el dorso de las manos, las zonas entre los dedos y las que yacen ocultas bajo los anillos.

2. ¡Quédate (en tono de regaño) en casa!

Gobiernos, autoridades sanitarias e infinidad de celebridades han pedido a la gente que se quede en casa al ver el incremento de las personas contagiadas por el virus. Primero, solo aquellos a los que se les diagnosticaba la enfermedad eran puestos en cuarentena, más tarde el aislamiento se aplicó también a las personas que mostraban síntomas, después se amplió a todos sus contactos y, finalmente, se animó a toda la población a quedarse en casa. Ahora que todos hemos aprendido que quedarnos en casa y minimizar el contacto contribuye a contener el virus y salvar vidas, quizás podemos aplicar también esa lógica a enfermedades infecciosas menos letales. Si tienes un resfriado, la gripe o te sientes mal, no vayas a la oficina. Trabaja desde casa (si es posible) o llama y di que estás enfermo. Sí, necesitamos una sanidad pública universal y poder tener incapacidad remunerada para que ello sea posible.

BONUS: Quedarse en casa y no ir al trabajo cuando estás enfermo te ayudará a recuperarte antes y protegerá a tus compañeros de trabajo, aumentando el nivel de salud general de tu oficina.

3. Ten la despensa bien llena

No recomendamos en absoluto que te pongas a acaparar, acumular ni comprar en exceso, fruto del estado de pánico. De hecho, te recomendamos lo contrario. Una despensa bien aprovisionada es una manera lógica y sencilla de poder cocinar cada día, además de que también significa que nunca te quedarás tirado sin nada que comer. Ten siempre en casa una amplia variedad de comida enlatada y seca, granos, legumbres, provisiones para hornear, acompañamientos y hierbas. Si eres nuevo en esto del cocinar en casa, encontrarás listas online que te ayudarán a empezar manteniéndote dentro de un presupuesto limitado. Una vez que hayas dado los primeros pasos, entonces podrás empezar a aprender a cocinar platos básicos.

BONUS: Una despensa bien aprovisionada es una forma barata y sostenible de comprar, y de generar un mínimo de residuos. Simplemente compra alimentos secos a granel. Fuera de temporada, la fruta y la verdura enlatada puede ser más aromática, saludable y sostenible que incluso la comida fresca de temporada.

4. Come menos animales

 La carne no se conserva bien, así que lo primero que debes hacer es ponerte a hacer una dieta de cuarentena. Eso no es malo. El SARS, la gripe aviar, la gripe porcina, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (conocido como las vacas locas), el ébola y ahora el COVID-19; un gran número de pandemias que hemos sufrido han estado causadas por enfermedades animales que se han propagado y contagiado a los seres humanos. La producción industrializada de carne y la ganadería no regulada son un caldo de cultivo perfecto para las llamadas enfermedades zoonóticas que se contagian de animales a humanos. La conclusión no tiene que ser que, simplemente, dejemos la carne para siempre. No obstante, sí podemos empezar a reducir nuestro consumo de carne como primer paso. Prestar atención al origen (tan local como sea posible) y a la calidad (orgánica, de granja, criado en pastoreo, etc.) también te ayudará  a mejorar las condiciones bajo las que se cuidan a los animales.

BONUS: Menos cantidad de carne, pero de ganaderías más sostenibles, es mucho mejor para tu salud y para el medioambiente, además de que las alternativas a la carne se están convirtiendo en algo cada vez más fácil de encontrar, y más delicioso.

5. Cultiva tus propios alimentos

 Estás comiendo menos carne y cocinando más platos basados en comida de tu despensa. Sin embargo, no deseas dejar de consumir fruta fresca, verduras y hortalizas. No ir a la tienda durante dos semanas es un buen recordatorio del nivel de dependencia que tenemos de la cadena de suministro. Obviamente, la cantidad de comida que puedas cultivar en tu propio hogar dependerá de cómo sea tu casa. ¿Tienes un jardín en casa? Convierte una parte en un pequeño huerto. ¿Vives en un pequeño apartamento? Confórmate con algunas hierbas  o con un jarro de coles de Bruselas. ¿Dispones de espacio, pero no en el exterior? Estudia el tema de los hidropónicos.

BONUS: Los productos cultivados en casa no tienen kilometraje, son más frescos que los que compras y, además, hacen que tu hogar sea más verde.

6. Ama tu hogar

Si no sueles pasar mucho tiempo en casa, seguramente habrás notado ya defectos en varios rincones de tu casa por primera vez en semanas. Si continúas confinado en casa, éste puede ser el momento de ponerte a hacer algunas mejoras en tu hogar. Si no tienes a mano las provisiones que necesitas, busca online inspiración o bien encuentra accesorios artesanales que puedas comprar una vez todo vuelva a la normalidad. Quizás puedas incluso apoyar a los artesanos locales u otras pequeñas empresas comprándoles online.

BONUS: Una casa bonita te traerá felicidad durante este tiempo, incluso si no te pasas en ella todas las horas del día una vez todo vuelva a la normalidad.

7. Acostúmbrate al teletrabajo

Si has estado trabajando desde casa durante la pandemia, es muy probable que tanto tu como la empresa para la cual trabajas hayan acabado apreciando la ventajas que eso tiene. Después de volver a la oficina, abre el tema y pregunta si esta opción podría ser parte de una rutina habitual en el futuro. Si obtienes una respuesta positiva, entonces ya puedes empezar a prepararte un espacio de trabajo de verdad en tu hogar.

BONUS: Trabajar siempre desde casa no es para todo el mundo. No obstante, la opción del teletrabajo puede ser una bendición si te sientes mal de salud (véase más arriba), necesitas trabajar sin interrupciones. Reduce el tiempo, el dinero y la energía que dedicas a ir al trabajo, y las empresas podrán reducir sus espacios para oficinas a largo plazo.

8. Sé creativo

Solemos fiarnos de los estímulos externos. No obstante, el auto aislamiento nos ha obligado a aprender a entretenernos a base de ser creativos. Siempre es bueno estar preparado para desconectar y realizar actividades de sociabilización como jugar a cartas o juegos de mesa, realizar manualidades y tocar un instrumento.

BONUS: Dentro de unos meses seguramente veremos la producción creativa de la cuarentena contra el coronavirus. Decídete a crear una obra de arte o a aprender a tocar un instrumento; de este modo, sabrás cómo pasar el tiempo durante las interrupciones por apagones, nevadas o averías de Internet.

9. Conoce a tus vecinos

Gracias al Internet, ha sido fácil mantenernos en contacto con amigos y familiares repartidos por todo el mundo, incluso durante el confinamiento más absoluto. Aquellos que a duras penas interactuamos con nuestros vecinos hemos descubierto que teníamos más razones que nunca para hablar con ellos. La gente sana se ofreció a ir a hacer las compras de los más mayores. Los jóvenes jugaban con los niños de la casa de al lado. Los que estaban más aburridos pidieron herramientas prestadas del entusiasta del bricolaje de la esquina, etc.

BONUS: Un barrio bien avenido aumenta la calidad de vida de las personas, incluso cuando no estás obligado a quedarte confinado en casa. Ahora que ya los conoces, ¿quién mejor que ellos para que te rieguen las plantas, te guarden el correo postal o alimenten al gato la próxima vez que te marches unos días fuera?

10. Sé amable y da propina a los trabajadores de servicio

 Esta crisis nos ha servido de claro recordatorio de que todos aquellos trabajadores considerados «esenciales» suelen tener empleos precarios, estar mal pagados y verse expuestos a riesgos de salud cada día. Sé considerado con las cajeras de los supermercados, los camareros de los restaurantes, los chicos y chicas que te traen la pizza a casa y el resto de trabajadores que hacen tu vida más fácil y cómoda.

BONUS: Dales buenas propinas y ellos te compensarán con un buen servicio. Es así de sencillo.

 


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