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Lo que Jeremy McAlpine realmente quiere hacer, es explicarnos la historia de cómo consiguió lanzar su marca Blackyoto. Aunque antes de eso necesita mostrarnos otra marca con la que empezó antes de ésta, y que está en exposición justo aquí, en el otro lado de la habitación. Ahora se vuelve a sentar para hablarnos del primer día que descubrió la prenda teñida del color negro más oscuro que jamás había visto, pero entonces se interrumpe a sí mismo para salir disparado en busca de una camisa que ilustra perfectamente lo que estaba haciendo.

A lo largo de la entrevista, el distribuidor de moda reconvertido en fundador de una nueva marca se va moviendo arriba y abajo por su showroom en forma de loft, seleccionando piezas concretas, destacando las características y los detalles que hacen que cada una de dichas piezas sea especial, y acariciando el tejido de cada una de ellas y mostrando el forro interior. Si alguna cosa ha quedado clara es que Jeremy McAlpine no solo está orgulloso de su proyecto sino que, además, ha invertido personalmente en todos y cada uno de los artículos de ropa que han surgido de dicho proyecto.

Si vas a cualquier semana de la moda, verás que el negro es lo que ahora se lleva. Como todo, es pasajero, pero desde un punto de vista comercial, el negro vende. El negro es eterno” – Jeremy McAlpine

Si esto te parece excesivamente valioso, entonces piensa que todas y cada una de las piezas de Blackyoto son únicas. La colección central está formada por prendas vintage que primero han sido seleccionadas a mano, una a una, de entre archivos de moda, mercados de segunda mano y ventas inmobiliarias en Europa y Japón; después se han restaurado en este estudio de Múnich; y, por último, se han enviado a uno de los dos fabricantes de Kioto especializados en unas técnicas exclusivas de teñido que dan a las prendas Blackyoto su característico color negro, y el nombre de la marca.

McAlpine recuerda la primera vez que vio el tono. «Lo descubrí cuando estaba en Japón en 2014 durante un viaje de negocios. Eran unos jeans azul añil de una marca de ropa japonesa, teñidos de negro profundo por una de las empresas de teñido tradicionales, que justamente acabó siendo la empresa de teñidos con la que inicialmente trabajamos: Kyoto Montsuki. Concertamos una reunión y fuimos a verlos. Lo primero que les pregunté fue: «¿Ha venido a verlos alguna otra empresa occidental?». De hecho, aunque fuimos la segunda empresa no japonesa en ponernos en contacto con ellos, nos acabamos convirtiendo en los primeros que usamos su técnica de teñido kimono negro como concepto en base al cual diseñamos toda nuestra colección».

El negro no ha vuelto, porque jamás se fue

¿Qué es lo que realmente llamó la atención a McAlpine en esa primera visita?«Fue el color negro y más concretamente, la tradición del teñido de kimono de seda de Kioto. Montsuki perfeccionó el método de teñido con el que se consigue el negro profundo más maravilloso. El primer proceso de teñido se realiza a temperaturas muy altas. Se hierven las prendas a casi 95 grados para que el teñido natural penetre en lo más profundo de las fibras. El segundo paso, a una temperatura más baja, es un proceso llamado ‘shinkuro’, con el que se oscurece más el negro, en parte porque se reduce el reflejo de la luz y ello favorece que tenga un acabado más mate, que también ablanda el tejido. Ese es el auténtico secreto».

Una incesante obsesión por el color negro, que se originó ya durante su descubrimiento original en Japón, ha inspirado en McAlpine una nueva afición por el color.«El azul marino siempre había sido mi color favorito, pero ahora he aprendido a apreciar todos los tonos de negro diferentes. Eso es algo que jamás había pensado que haría. Si vas a cualquier semana de la moda, verás que el negro es lo que ahora se lleva. Como todo, es pasajero, pero desde un punto de vista comercial, el negro vende. El negro es eterno».

Una vez que nació la idea de una línea de moda completamente negra, su creador tuvo que decidir qué forma tendrían sus prendas tintadas. «En la primera fase», nos explica McAlpine, «realizamos unos estudios de investigación exhaustivos y un gran número de pruebas. Enviamos varios cientos de prendas a teñir a Kioto: prendas vaqueras, polos vintage, ropa interior de más de 100 años de antigüedad, prendas contemporáneas, todo lo que te puedas imaginar. Cuando nos las devolvieron, fue fascinante abrir el paquete y ver la transformación a la que habían sido sometidas. Ocasionalmente, algo no funcionaba, pero la mayor parte de las prendas quedaban fantásticas. Tras unos cuantos envíos, y después de probar unos cuantos artículos diferentes, supimos lo que nos funcionaría y lo que teníamos que seguir desarrollando».

Del pasado al presente

Durante estos últimos tres años que han transcurrido desde los primeros experimentos, Blackyoto se ha acostumbrado tanto a invitar «a los mejores compradores de moda del planeta» a sus salas de muestras como a servir una selección cuidadosamente curada de prendas vintage europeas y japonesas a los minoristas de moda más prestigiosos, como Dover Street Market, Opening Ceremony, Louis Antwerp y SVMOSCOW. No obstante, eso no significa que las pruebas y los experimentos hayan cesado. La lista incompleta de artículos que McAlpine elabora de las diferentes estanterías que forran la sala de muestras de Blackyoto incluye:

– Jeans vintage teñidos de negro y pintados a mano.

–  Una sudadera italiana de cachemir, teñida de negro, con una aplicación de seda kimono vintage.

–  La parte superior de un traje de judo, teñida de negro, con una calavera bordada a mano basada en un motivo samurai de 1860 procedente de un museo de Kioto.

– Prendas militares teñidas irregularmente mediante una aplicación de seda en la parte de atrás.

– Muchas otras prendas militares, incluida una capa de esquiador alemana, una chaqueta suiza con 16 bolsillos y una camisa de malla, todas ellas teñidas de color negro y algunas incluso con embellecedores.

– Un mantel militar italiano de lino para oficiales, atado con un nudo a una bolsa de playa al más puro estilo furoshiki japonés.

– Un bolso de mano negro elaborado a partir de un cinturón vintage.

– Ropa de trabajo japonesa teñida de negro.

– Un kimono vintage bordado, teñido todo de negro excepto los hilos dorados.

Para pedidos pequeños, McAlpine ha estado trabajando con una mujer maravillosa que se llama Señorita Bamba. No le pedimos que haga esto, pero todas las prendas que tiñe en su taller nos son devueltas con unos croquis fantásticos [vea la imagen]. Los recortamos y acoplamos a la etiqueta colgante de la prenda para que el comprador entienda inmediatamente el viaje que el artículo ha realizado y el nivel de artesanía que su elaboración ha implicado».

McAlpine nos explica cuál es el hilo conductor que conecta todos estos experimentos. «Empieza con el tinte y, a partir de ahí, intentamos mantenernos tan fieles a sus orígenes como podemos. Damos una nueva vida a algo que tiene un valor inherente. La seda de estos tejidos de kimono es algo increíble. El detalle de estas combinaciones victorianas, el tejido y los detalles bordados; todo tiene un valor maravilloso que nosotros simplemente transformamos a base de tinte.

«Sería increíblemente difícil crear algo así pero nuevo. No obstante, ¿por qué querrías hace eso si ya existe y solo es necesario ponerlo en un contexto diferente? Eso es moda: nada es realmente nuevo, porque ya se ha hecho todo antes. Todo está basado en el contexto, las emociones y lo que un artículo signifique para ti».

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