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A lo largo de este período de confinamiento global, las cosas que más valoramos son las que más hemos encontrado a faltar. En el caso de los amantes del séptimo arte, eso significa la experiencia de ir a ver una nueva película en una pantalla de cine, con lo cual, una vez la vida en sociedad vuelva a la normalidad, ir al cine será algo más emocionante todavía.

No obstante, si damos un vistazo a los estrenos que se nos avecinan, parece estar apareciendo una interesante tendencia: Wonder Woman 1984, Bill & Ted Face the Music, Top Gun: Maverick, Coming 2 America… Muchas de las nuevas películas que pronto se estrenarán en nuestros cines se han inspirado de un modo u otro en los años 80. No se trata, no obstante, de un fenómeno nuevo, ya que tanto el cine como la televisión llevan años encontrando su inspiración en la década de neón. Es precisamente esto lo que hace que nos preguntemos: ¿a qué se debe tal fascinación con el cine de 30 años atrás?

 

De hecho, no estamos ante una tendencia que vaya a pasar de moda fácilmente. Si nos fijamos en las películas que se proyectarán en 2021 nos daremos cuenta de que una gran mayoría se encuentran bajo la misma influencia; cintas como Ghostbusters: Afterlife, secuelas del género de terror como Halloween Kills, y el intradesarrollo de Los amos del universo, son todas ‘segundas partes’ o remakes de franquicias cuya máxima popularidad se dio en los años 80. La última década ha visto también como se han revivido, rehecho o remasterizado una gran cantidad de cintas, pero ahora pensadas para una nueva audiencia y cargadas con grandes dosis de nostalgia. Desde 2010, hemos visto Furia de Titanes, La cosa, Karate Kid, Blade Runner: 2049, Tron: El Legado, Robocop, Wall Street: el dinero nunca duerme, Mad Max: Furia en el camino, un nuevo  Ghostbusters, dos películas de Terminator y tres de Transformers, ¡por solo nombrar algunas! Aunque ciertas otras películas han quedado protegidas de esa tendencia, básicamente porque se consideran demasiado importantes como para versionarlas, son justamente las cintas que vuelven a aparecer verano tras verano en proyecciones al aire libre o sesiones de cine clásico.

Este fenómeno tiene no obstante una explicación sencilla. El negocio de las películas americanas se basa en dos conceptos: lo seguro y lo familiar. Así, si por un lado la mayoría de los éxitos cinematográficos de los últimos 10 años se han basado en algo que la gente ya conocía, por la otra debemos reconocer que la década de los 80 nos dio tantos éxitos y títulos inolvidables que los estudios cinematográficos no han podido resistir la tentación de revisitarlos. Pero, ¿por qué esta década en concreto? Muchos miembros del público no recordarán bien los 80, o es muy posible que en muchos casos no hubieran ni nacido todavía. ¿Por qué se ha convertido esta época en una fuente constante de inspiración?

Una década de clásicos

Es fascinante ver la gran cantidad de clásicos que aparecieron en tan solo 10 años. Indiana Jones, Regreso al futuro, Dirty Dancing, E.T., Duro de matar, El club de los cinco, Los Goonies, Pesadilla en Elm Street… Escoge un género y seguro que encontrarás una película que, de un modo u otro, lo ha definido. El concepto de ‘éxito de taquilla del verano’ se inventó a finales de los años 70 con Tiburón y La Guerra de las Galaxias, pero pasó a convertirse en todo un arte en los años 80 con películas que más bien daban la sensación de ser eventos. Era un perfecto ‘a medio camino’ entre el cine de lo antiguo y lo nuevo: maquillaje práctico y efectos especiales que habían evolucionado a niveles alucinantes, mientras que los efectos por computadora estaban convirtiendo el cine en algo diferente.

Ante las cámaras teníamos a una nueva generación de gigantes del cine como Tom Cruise, Arnold Schwarzenegger y Julia Roberts, que por un lado nos parecían de otro mundo pero al mismo tiempo nos recordaban nuestra realidad más cercana. Detrás de la cámara, Steven Spielberg estaba llegando a su auge, hasta el punto que estaba incluso redefiniendo lo que significaba ‘ir al cine’. También sonaban ya los nombres de John Hughes, James Cameron, Spike Lee, Tim Burton, Sam Raimi y Kathryn Bigelow. Se estaba formando la tormenta perfecta de talento con la que se crearían historias inolvidables.

Combinado con todo esto también surgió la necesidad de arriesgarse. La cultura americana cambió significativamente en los años 80 con una renovada sensación de poder y optimismo. El cine reflejaba justamente eso en la pantalla, por lo que no podía permitirse el lujo de simplemente versionar el pasado. Los estudios tuvieron que arriesgarse e innovar, apelar a una nueva generación que no miraba al pasado y que, en cambio, se deleitaba en su presente. Las posibilidades del cine parecían cambiar de una semana a otra, lo que daba a directores y productores la posibilidad de crear nueva aventuras. La sofisticación de los efectos especiales ayudaron sin lugar a duda a que Terminator fuera lo biónico que fue y que un hombre tranquilo pudiera acabar aterrorizando a todo Manhattan. Una nueva ola de música pop nacía al mismo tiempo para añadir mayor vibración todavía a las misiones de Tom Cruise en Top Gun, dar a Rocky “El ojo del tigre” o emparejar al Joker de Jack Nicholson con una banda sonora escrita por Prince.

La inspiración venía de todas partes y su impacto todavía se siente hoy. Cinematógrafos como JJ Abrams (La Guerra de las Galaxias: El Despertar de la Fuerza) y los Hermanos Safdie (Diamantes en bruto, Good Time: Viviendo al límite) hablan del cine de los 80 como del nacimiento de su amor por el cine, lo cual explica por qué su obra nos recuerda siempre a la estética de justamente esos años. Ese amor por el cine de los 80 también se pone de manifiesto en las maneras en que ese período proporciona todavía hoy el escenario para películas modernas y programas de televisión. Las series Stranger Things y GLOW de Netflix se han convertido en éxitos mundiales a partir de una estética y rodaje que lleva el sello de esa época estampado por todas partes. El Joker de Todd Phillips reinventó la película de comic el octubre pasado, y lo hizo basando los orígenes del Príncipe del crimen con cara de payaso en los años 80 (es decir, 30 años después de que El Batman de Tim Burton revolucionara el género). Películas de estudios cinematográficos como Thor: Ragnarok e X-Men: Apocalipsis confiaron en la estética de los peinados y en los viejos éxitos para llenar las cajas registradoras de las taquillas.

Escapar a través de la nostalgia

A nuestro lado de la pantalla, si pensamos en por qué esta época continúa siendo tan atractiva, hay algo más profundo en juego. No hay duda de que los primeros 20 años del nuevo milenio han sido tumultuosos. Por cada paso hacia delante en los campos de la tecnología y la justicia social, hay un evento mundial que parece haberlo cambiado todo indefinidamente. El arte a menudo nos ofrece una manera de huir de todo eso, de mirar atrás a una época en que las cosas no eran tan complicadas, por mucho que solo estemos mirando a una versión idealizada del pasado. Para muchos, los 80 son perfectos para ese tipo de nostalgia. Los que ya tengan una edad se identificarán con su niñez y recuperarán recuerdos maravillosos del pasado. Los más jóvenes verán una época que se parece a la suya, pero que es más sencilla. Los personajes tienen juegos de ordenador y televisión, pero no disponen de las redes sociales y todo lo que eso implica. La gente habla por teléfono, pero el auricular está pegado a una pared en vez estar constantemente adosado a la mano. Nos vemos reflejados en casi todo, porque casi todo nos resulta familiar, pero a la vez nos parece lo suficientemente alejado de nosotros como para no tener que abordar los problemas a los que nos enfrentamos en nuestros presente actual.

“Nostalgia es negación; negación de un presente doloroso,” afirma John (Kurt Fuller), uno de los personajes de la comedia Medianoche en París del año 2011, una película que precisamente aborda la idea de que cada generación cree que el pasado era mejor. Esta idea continúa siendo válida en el cine, época tras época. Los años 50 fueron la época dorada de las películas del oeste, justamente cuando un mundo cada vez más industrializado volvía la mirada atrás, a la frontera. Los años 60 se fijaban en el heroísmo de la Segunda Guerra Mundial, el cual quedó plasmado en un gran número de éxitos cinematográficos como El gran escape o El desafío de las águilas, que sirvieron para unir a padres veteranos e hijos que habían crecido escuchando esas historias. A pesar de todo esto y de toda la evolución cultural de la que son responsables, los años 80 encontraron su propia inspiración en otra época. Cuenta conmigo, Rebeldes y, cómo no, Regreso al Futuro volvieron a dar vida a los años 50 con estos éxitos nostálgicos para tanto un público de mediana edad como una nueva generación que parecía dispuesta a aceptar la moda esa época.

Si el actual regreso de Hollywood a los años 80 se debe a una falta de nuevas ideas, a una ola de nostalgia o a una combinación de ambos, la década dio a luz a una gran número de películas que nos han acompañado en el corazón a los largo de nuestras vidas. Ahora que las nuevas generaciones han sido formalmente presentadas, como espectadores y como estrellas, a Top Gun: Maverick y Ghostbusters: Afterlife (ambos incluyen al retoño de los personajes originales), no parece que el puente que se ha abierto vaya a cerrarse pronto.


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